A flor de piel – Nervis Nava

“Deja que la mente se calme, el corazón se abra y el sentimiento fluya….entonces todo será muy diferente..todo lo sentirás a Flor de Piel”

Nervis Nava

Con los ojos apreciamos la belleza de las cosas, una puesta de sol….la caída de la lluvia…la sonrisa de un niño…el intenso azul del cielo, la infinitud del mar….pero para sentir hay que cerrar los ojos, calmar la mente… y es así como un día podemos descubrir cuánto y cómo se puede sentir toda una ola de sensaciones a nivel de nuestra piel, solo con el pensamiento….y las emociones que generamos en esos pensamientos…

“La Piel es de quien la eriza”

Anónimo

A Flor de Piel” es una expresión utilizada para señalar que nuestra sensibilidad está en extremo; que estamos a punto de estallar, de tener un ataque de nervios, significa, que nuestros sentimientos son en extremo evidentes, y siendo biológicamente la piel el órgano más grande del cuerpo humano, estando en relación con los otros órganos del cuerpo,  es a través de la piel que nuestro cuerpo nos revela todo lo que pueda afectarnos, por cuanto en ella se encuentran diferentes clases de receptores nerviosos que se encargan de transformar los diferentes estímulos del exterior en información susceptible para ser interpretada por el cerebro,  sobre todo lo relacionado con nuestras emociones.

Es así por ejemplo que, nuestra transpiración aumenta cuando estamos nerviosos, el rostro altera su color cuando algo produce vergüenza, e igualmente hay emociones y estímulos que como dicen nos ponen la “piel de gallina” ; dicho esto aclaramos que, este artículo no trata sobre biología, por tanto no nos vamos a extender en explicaciones biológicas; sino en interpretar en sentido emocional, sentimental, y espiritual, que queremos expresar cuando decimos que tenemos los sentimientos a “Flor de Piel”.

“Emociones a Flor de Piel, que nos invitan a equivocarnos otra vez”

Los sentimientos han sido a través del tiempo, musa de inspiración para poetas, compositores musicales, escritores y diversas ramas del arte, para plasmar toda una gama de sentimientos, desde el Amor más desenfrenado hasta el odio más  intenso; de allí por ejemplo que escuchar una melodía nos lleve a sentir un subliminal deseo de estar en compañía de alguna persona, pero también puede llevar a otras a entregarse al alcohol y perder desastrosamente los estribos cometiendo cualquier locura; y en ese sentido cabe destacar la importancia de aprender a controlar las emociones, y ello forma parte de nuestro crecimiento y madurez como personas.

Al comienzo del artículo hago referencia  que para sentir hay que cerrar los ojos, calmar la mente… y es así como un día podemos descubrir cuánto y cómo se puede sentir toda una ola de sensaciones a nivel de nuestra piel, solo con el pensamiento; y es extraordinariamente cierto, ¿Quién no ha llorado al recordar a un “afecto” que ya no está?, de eso hay cientos de poemas; ¿Quién no añora disfrutar la compañía de alguien que al recordar le despierta un montón de sensaciones con solo ver su imagen en una fotografía?.

Esto ha sido inspiración para infinitud de piezas musicales; entonces nos damos cuenta de cuán intenso puede ser un pensamiento y hasta qué punto nos genera una emoción, que nos lleve a “vivir” momentos de intensa plenitud, vale decir, que para poder disfrutar de esos momentos ya estamos en un nivel de conciencia un poco fuera de lo común, porque generalmente se piensa que “…si no se toca, no se siente… “ y traigo un párrafo evidente y expresivo al respecto… “…Mi amor, has detenido mi vida con tu llegada; te has convertido en mi alfa y en mi omega; eres mi Luz y mi oscuridad; eres lo sublime y también lo obsceno; te sueño en  mi alma pero te siento en mi cuerpo…En toda mi piel….”

“Y llegará el día en que ambos se verán, y dirán: valió la pena esperar…”

Anónimo

Al estar la piel en relación con  otros órganos del cuerpo y encontrarse en ella diferentes clases de receptores nerviosos – como se explica inicialmente-   se tiene que lo sucedido en el pensamiento infiere directamente en las emociones; y si se tiene un “conocimiento” sobre nuestra configuración real, en cuanto a que no solo somos cuerpo, sino que tenemos un Alma que vive en nosotros y experimenta con nosotros todas esas emociones – porque vienen de allí- es entrar en una línea fuera del tiempo, y se comienza por asimilar que las experiencias que vivimos no son ordinarias, son historias que van más allá de lo simple y cotidiano, que son emociones vividas plenamente, que pueden ser momentos que sobrepasan la razón, que están fuera del tiempo, y allí solo existen las Almas, y en la comunión de Almas todo es posible y real; y cuando esas emociones se identifican con el Alma y con la mente, se llega a comprender las sabias palabras de Siddhartha “…El saber es comunicable, pero la sabiduría no. No se la puede hallar, pero se la puede vivir, nos sostiene, hace milagros: pero nunca se la puede explicar ni enseñar…”

No es fácil desde nuestra visión humana concebirnos espiritualmente, ser conscientes de que somos de origen divino, viviendo una experiencia humana, y tomar la decisión de relacionarnos con el infinito, requiere de un cambio absoluto en nuestra manera de pensar (pensamiento) y de sentir (emociones) y solo así seremos capaces de experimentar ese flujo de sensaciones fuera de las líneas del tiempo, cuando todas ellas nos lleven a sentir,  disfrutar y compartir nuestras emociones “A Flor de Piel”.

Naguanagua-Estado Carabobo-Venezuela

Domingo, 10 de mayo 2020

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4 comments

  1. Muy cierto lo que plasmas en este artículo. Las emociones que se sienten a flor de piel son tan intensas que muchas veces lloramos al sentirlas . Al oír una canción , ver una película e inclusive ver a alguien que nos recuerdo un momento especial , sea de melancolía o de dolor . A veces , me ha sucedido , un solo roce o una mirada de algún desconocido se siente como un chispazo, una corriente que eriza la piel. Afloran muchísimos sentimientos , entre lo sublime y lo físico, que nos hacen reconocer que somos hechos de materia y espíritu , llevándonos a ese éxtasis que nos produce lo que sentimos “ a flor de piel” .

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