EL CANDIL – AÑO III – N° 138.
Eres culpable de haber hecho de ti un vaso de agua inalcanzable para una sedienta que apenas te conocía. Llegas, me hablas, me sonríes, me fascinas: cómo no comprender que tu rostro bastaba para enloquecer a la pequeña huérfana que fui —que soy, que seré— por tu culpa. Me hablas y te vas. Me hablas y te quedas en mí. Diarios, Alejandra Pizarnik Selección por María Elena Finol Maracaibo - Estado Zulia - Venezuela
