¿Cuál es tu tamaño?

Ricardo BulmezEl Candil Pedregalero – Año II – N° 69 – Sábado, 11 de julio 2020. –

A los jóvenes que aman más los ideales que las costumbres.

El hombre es del tamaño de la meta que se propone, de sus retos, de sus preocupaciones y de sus compromisos. El hombre despierto es tan grande como sus sueños y está a la altura de lo que juega a ganar limpiamente, es del tamaño de aquello que le consume la mayor parte de su vida y de las cosas en lo que invierte su tiempo.

¡Ahí está su grandeza, su pequeñez y su valía! Si, el hombre es del tamaño de lo que él hace problema. El centro y el núcleo de su vida están en donde pone todo su esfuerzo, en eso se tasa, por eso se vende, se deja comprar y se da sin límites. Jesucristo dice: “Porque donde está tu tesoro, allí también estará tu corazón” (Lc. 12, 34).

Cuando uno encuentra un tesoro vende todo lo que tiene, va y lo compra porque lo considera valioso, importante y vale la pena, convierte esa acción en un gran problema por resolver y enfrentar, en eso invierte sus energías, sus preocupaciones y su tiempo. Una vez un joven de veintidós años se comprometió a no descansar hasta ver independizada a toda Latinoamérica del colonialismo, ese joven fue Simón Bolívar.

El tamaño de Bolívar, aunque pequeño de estatura, era el de toda Latinoamérica, hizo de ella su gran preocupación, su gran problema. Ahí estaba su tesoro y allí puso su corazón, en eso invirtió toda su vida. ¡Veintidós años!, y muchos de nosotros tenemos treinta, cuarenta y cincuenta años, y decimos: “¡Yo estoy muy joven pa’eso!”.

¡Qué bajón de compromiso hemos sufrido ante las cosas grandes, bellas y hermosas! – ¿Entonces de qué tamaño era el corazón de Simón Bolívar? – Era tan grande como toda Latinoamérica.

Muchas veces nos pasamos la vida envueltos en tonterías que no tienen nada que ver con nuestro bien ni con el de los demás… que si la preocupación por la moda, que si el apego al dinero, que si no me saludan, que si la propia imagen, que si… – Y a ti, ¿Qué es lo que más te inquieta en la vida? – Yo me pongo muy mal cuando la raya del pantalón no me queda bien marcada. – ¡Que vaina, ¿no?!… tú vales esa raya, eres de su tamaño. ¡Cualquiera te compra con eso!, porque ese es el precio que te has puesto. El gran problema de Gandhi era la liberación de toda la India… ¡de millones de personas bajo el yugo del Imperio Inglés!

Es decir, su sueño era tan grande como las ansias de libertad de millones de hindúes, de pakistaníes y también de sudafricanos. Esa era su preocupación y su gran reto. No me imagino al gran Mahatma sufriendo por la ropa o por la raya de un pantalón, es más, ni siquiera tenía pantalones. El corazón de Gandhi era tan grande que en él cupo la independencia de millones de personas, porque fue capaz de dar su vida por todas ellas. – ¿Y el de Martín Luther King? – Los derechos civiles de los negros y la igualdad entre todos los norteamericanos formaban su gran ilusión, repetía constantemente su gran sueño que era algo así: “Tengo un sueño, quiero ver subir a los negros en cualquier autobús público y sentarse al lado de los blancos sin que sean recriminados por su raza. Tengo un sueño y veo en él a todos los niños norteamericanos jugando juntos en el patio de una escuela sin importar el color de la piel.

Tengo un sueño… que en nuestros templos las oraciones negras se confundan con las blancas en una plegaria común al Dios que es Padre de todos. Tengo un sueño…”. El corazón de Luther King era del tamaño de este sueño. Las personas adictas a las drogas tienen el corazón del tamaño de la porción que consumen, son capaces de matar y de morir por ellas. Conozco también a jóvenes y adultos que pierden un buen trozo de su vida esperando inútilmente la llamada de una novia, y cuando los dejan son buenos candidatos para el suicidio porque se les fue su tesoro y su corazón, como si en la vida un solo tipo de relación fuera el fundamento de todo.

Otros llegan a viejos pensando únicamente en cómo hacerse ricos, creen que el único amigo, el único amor, el único dios que existe es “don dinero” por él luchan, se humillan y engañan. ¡Ey, despierta!, está bien que procures mejores ingresos económicos, pero toda tu existencia no se te puede ir en eso, porque las cosas más importantes de la vida no se compran con dinero. Si agrandas tu corazón verás que existen otras cosas por las cuales vale la pena vivir.

En el corazón de Teresa de Calcuta cabía el alivio de todos los pobres del mundo, esto era su gran preocupación. Nunca me la imaginé “deprimida” porque su hábito religioso tuviera pliegues o no. Teresa tenía el tamaño de todos los indígenas del mundo, su corazón se estiraba hasta el último necesitado.

– ¡¿Y tú coqueta, ¡¿cuál es tu gran “problemón”?! – Mi gran ilusión es hacerme una cirugía plástica en esta nariz que me queda muy fea. – ¡Qué vaina, ¿no?! Tú eres más chiquita que tu propia nariz… y tú teniente, ¿Cuál es tu gran compromiso en la vida?

– Mi gran compromiso es ascender hasta llegar a ser General de División, esto se lo prometí a mis padres. – ¡Qué poco vales tú!, ¿por qué más bien no “divides” tu corazón para amar a todos en “general”?

Esto es mucho más noble, como defender a todo tu pueblo de los enemigos externos e internos: un militar es para esto, ¿o no? Si te quedas en un simple ascenso, ¡qué pequeño eres!, ¡qué poco vales! Sirve a la Patria, no permitas que la Patria te sirva a ti.

– ¿Y tú sacerdote, ¿Qué buscas en la Iglesia?, ¿por qué luchas?, ¿Cuál es tu tesoro? _ ¡¿…?! – ¡No me digas que lo conseguiste en el poder, en los honores y en el prestigio! – Si… – ¡En qué poco te tasas! Tú tesoro está en liberar los corazones de todas las ataduras que impiden amar. Y tú, ¡¿preocupado por otra cosa?! A Cristo para ser grande no le hizo falta ningún poder, ni prestigio, ni honores.

Más bien se puso a lavarles los pies a sus discípulos. ¿Por qué no aspiras mejor a servir a los demás? Serías más grande… El tesoro de Cristo y su gran preocupación está en la salvación de todos los hombres: “Tomad y comed porque éste es mi cuerpo que será entregado por ustedes y por todos los hombres…” (Mt. 26,26-29). _ ¿De qué tamaño tiene el corazón Jesucristo? _ Del tamaño de la salvación de toda la humanidad y de todos los tiempos. Jesús es del tamaño de todos los hombres, por eso podemos decir llenos de confianza: “Sagrado Corazón de Jesús en vos confío”.

Cuanto más noble es nuestro compromiso en esta vida, más grande es nuestra felicidad. Y la grandeza de la felicidad se mide por la intensidad de amor que tengamos a nuestros hermanos los hombres. Todo bien que hagamos a los demás nos lo hacemos a nosotros mismos, porque el amor engrandece el corazón. La vida es bella cuando tiene un gran ideal que seguir. Donde está tu tesoro, está tu corazón. Donde está tu acción, ahí pones tu preocupación.

Tú valía está en lo que inviertes más tu tiempo. Tus energías consumidas, te darán tu tamaño. Lo que descubras como tesoro, será tu vida. Estudia lo que quieras estudiar, logra lo que quieras lograr, ten lo que quieras tener, se lo que quieras ser, si quieres anda a la moda, pero recuerda que la grandeza no está ahí.

Tu tamaño está en el amor que logres dar y recibir a través de eso que has logrado.

¿Cuál es tú tamaño?

NOTA: Tomado del libro «El arte de combinar el SI con el NO» con autorización de su autor El Padre Ricardo Bulmez.

Coro-Estado Falcón-Venezuela

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