Dejar ir

SIN SECRETOS – NERVIS NAVA – El Candil Pedregalero – Año II – N° 75 – Sábado, 22 de agosto 2020.-

Desprenderse de una fuente de apego duele porque el organismo está habituado y ha creado un condicionamiento,  pero es un dolor curativo.

Walter Riso

Psicológicamente se nos explica que el ser humano por razones de “salud emocional y mental” debe ir  “soltando” todo aquello que le genere una adicción física o emocional. Muchas veces nos aferramos a personas, cosas o situaciones por miedo a perderlas: y es tal el miedo, a estar sin ellas, que vamos acumulando sentimientos, creencias y emociones que tienen que ver con todo eso que no estamos dispuestos a poner de lado; porque ello nos produce un miedo enorme a cambiar, lo que implicaría abrir espacio para otras cosas y generalmente nos aterra dejar entrar algo nuevo, situaciones o personas a nuestra vida, porque la “fuerza de la costumbre” nos limita las decisiones.

A menudo nos cuesta desprendernos de recuerdos, personas o situaciones que significaron mucho para nosotros, bien porque  que nos hicieron muy felices o porque vivimos una época traumática, pero ya no están en nuestra vida; sin embargo nos aferramos, para no experimentar  el dolor, el miedo, o la tristeza que nos da desprendernos de aquello, que fue, que pasó en nuestras vidas, pero que ya no es ni está, bien por causas naturales en caso de muertes, o bien por circunstancias ajenas a nosotros mismos.

Puede ser una época concreta, una persona, un objeto o una situación. Y en su lugar, preferimos seguir viviendo en el pasado, con esas cajas de libros, o ese recuerdo de una pareja, o esa casa familiar de la que no podemos librarnos, porque aunque queramos es superior a nosotros. Estamos enganchados a “lo que pudo ser, y no fue”, o a “lo que fue y ya no es” , y sin quererlo seguimos atrapados en un círculo sin salida, creando con ello una dependencia emocional o mental que nos ata y no nos permite vivir felices, o simplemente vivir con tranquilidad, siendo curioso cómo nos aferramos a personas, cosas e incluso situaciones, sin querer cambiarlas, convirtiéndose todo ello en una dependencia cual droga adictiva y enfermiza. 

“Sigue a tu corazón, pero lleva Contigo a tu cerebro”

Alfred Adler

En el transcurso de nuestras vidas vivimos todo tipo de situaciones, e independientemente de que sean positivas o negativas, alegres o tristes, con frecuencia tendemos a aferrarnos a ellas y actuar de esa manera es un error; nos guste o no, lo aceptemos o lo rechacemos, nada en la vida es permanente, todo cambia y ante esa realidad tenemos dos opciones: fluir con los cambios o quedarnos atrapados en relaciones, sentimientos y momentos dolorosos que nos impiden continuar en el disfrute de la vida.

Debemos tener presente que todo tiene un final, pero siempre ese final será el comienzo de algo nuevo; en el que nosotros influiremos con nuestra actitud para obtener el máximo beneficio posible; por lo tanto es importante aprender a disfrutar de lo positivo y placentero que se nos presenta a lo largo de la vida, y aprender de lo no tan bueno, pero sin quedarnos atrapados en esos aspectos, estando conscientes de que el dolor es pasajero y esas lecciones nos fortalecen y ayudan a desarrollarnos y a crecer emocionalmente.

Nos recomiendan “soltar” “dejar ir” pero ¿Qué es Soltar? , soltar internamente significa dejar partir, dejar de aferrarnos a situaciones que nos hacen daño, personas que ya se han ido, objetos, pertenencias, roles sociales, patrones condicionados de comportamientos, relaciones, emociones, expectativas; y todo ello ya sabemos conlleva una pérdida emocional y en muchos casos una renuncia, generando por sí, mucho dolor.

Aprender a “dejar ir”, es lo que nos va a permitir crecer, desarrollarnos y volver a ser felices, después de una pérdida o una situación dolorosa y es algo que todos podemos lograr, cuando hacemos lo necesario para lograrlo; ya que aprender a “dejar ir” significa, dejar de forzar una situación para que se dé como nosotros deseamos; ya que con frecuencia queremos lograr esto o aquello, a pesar de que no existan los elementos ni las circunstancias adecuadas para que así suceda, y no consideramos la ley de causa-efecto, y en casos aunque se dan las causas no darán los efectos esperados, lo cual nos produce una decepción.

“Las grandes almas tienen voluntades: Las débiles tan solo deseos”

Proverbio Chino

Puedes tratar de cuestionarte y preguntarte: ¿A qué me estoy aferrando? Entre las tantas cosas que nos aferramos tenemos por ejemplo, “una relación” y esto sucede cuando somos dependientes de alguna persona bien sea económica o emocionalmente, y no queremos aceptar que es una relación tóxica, que ya se terminó, y como dicen…”a otra cosa mariposa”. También podemos aferrarnos a pensamientos erróneos que hemos aprendido y por temor a un cambio no queremos modificar; lo mismo va con las adicciones o con los malos hábitos que nos sentimos incapaces de modificar, generalmente por una baja autoestima, por falta de motivación y la disciplina necesaria para hacer el esfuerzo que se requiere, y en este sentido el primer paso será “reconocer” a lo que estamos aferrados.

Todo ello dentro de un marco de emociones negativas que nos hacen sufrir innecesariamente, como son el enojo, el  resentimiento y la culpa. En ocasiones son emociones o sentimientos que aparentemente pueden darnos la sensación de tener un carácter fuerte y una gran energía, poder o control, pero en realidad solo nos desgastan emocionalmente, nos causan problemas de salud y afectan nuestra conducta de forma muy nociva; por cuanto una imagen negativa de nosotros mismos nos causa mucho dolor; y con frecuencia nos aferramos a estos patrones porque nos mantienen en una posición de víctimas o porque nos mantiene donde no tenemos que esforzarnos para enfrentar un presente que no queremos o no sabemos darle solución, con unas esperanzas sin sentido, que no están basadas en la realidad.

De allí la importancia de aprender a liberarnos de la presión que todo esto genera, aprendiendo a elaborarnos un entorno más relajado y más despreocupado; creando nuevas experiencias en las cuales podamos regalarnos la oportunidad de compartir la vida, disfrutando y agradeciendo por tener la fuerza, la habilidad de vivir en un mundo con armonía no solo con uno mismo sino con el entorno, creando sin afán, sin estrés, sin forzar las cosas y convirtiendo nuestra vida en una maravillosa herramienta de evolución y aprendizaje.

“Mientras el Ser humano sea tratado como un ente aislado, existirán las enfermedades; porque somos Cuerpo, Mente, Alma y Espíritu, por lo que debemos tratarnos como un TODO”

Platón

Ahora bien, tal como lo dijo Platón hace más de quinientos años, somos un TODO, por lo que como tales debemos buscar el equilibrio de todas nuestras partes, para poder disfrutar de armonía, ya que cuando enfrentamos un reto de salud, es el momento de ir a nuestro interior y buscar el origen emocional que puede estar generando ese reto, y ser completamente honestos con nosotros mismos al respecto; ya que es la única manera que podemos encontrar la solución y superar el momento.

En las enseñanzas espirituales de la India, se enseñan cuatro Leyes, siendo la segunda una que dice: “Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido”. Nada pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestra vida podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante. No existe el “si hubiera hecho tal cosa hubiera sucedido tal otra”. No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado y tuvo que haber sido para que aprendamos esa lección y sigamos adelante. Entonces la cuestión es no amargarnos ni arrepentirnos de lo que hicimos y saber que como solo tenemos una vida, lo hecho, hecho está. Y así gracias a lo vivido está en nosotros no tropezarnos dos o tres veces con la misma piedra y tomar el camino correcto.

De tal manera entonces que para empezar a “dejar ir” todo lo que nos duele, primero debemos comenzar por aceptar y asimilar que las cosas fueron como fueron, que no las podemos cambiar, aunque nos gustaría cambiarlas con toda la intensidad de nuestras fuerzas. Igualmente hemos de empezar a admitir que aquello que debemos “dejar ir” duele, que es una pérdida de algo que teníamos, y que ahora ya no vamos a tener, que esto significa que debemos renunciar a algo; pero es necesario que atravesemos el dolor que nos produce “dejar ir” ese pensamiento, esa persona o aquella emoción que tanto queríamos, para continuar el viaje con serenidad y muy “ligeros de equipaje”, eventualmente es bueno preguntarse ¿Y si mañana ya no estoy? He allí la importancia de permitirnos sentir el dolor y vivir el adiós para superarlo.

“La vida es un teatro, usted decide que hace con la suya: Una novela trágica, una comedia, un drama, una ópera o la Mejor zarzuela,”

Nervis Nava

Y nadie dice que sea fácil “dejar ir”, de hecho, hasta Jesús en su hora más oscura también su humanidad enfrentó al miedo, cuando se aproximaba el momento de dejar este mundo, y estando en el huerto de Getsemaní, se apartó y puesto de rodillas oró lleno de angustia y oraba diciendo: “Padre, si quieres, aparta de mi este cáliz, pero no se haga mi voluntad sino la tuya”. Esto nos refleja que en el proceso de evolución de nuestra conciencia, el ser humano alcanza un punto culminante cuando comprende, asume e interioriza el  “Poder de Dejar ir” o de soltar.

Dejar Ir” es algo desconcertante para la mente e inaceptable para el “ego”. Por eso muchas personas que sienten hoy la necesidad de soltar, la experimentan como un reto casi imposible; pero lo cierto es que “dejar ir” es lo natural y lo que sale espontáneamente de nuestro interior en un determinado momento de nuestra evolución espiritual; y es que nuestro verdadero ser así lo exige con claridad cuando llega a ese momento concreto; es cuando comprendemos desde el corazón que ya no queda otra alternativa ni opción que desapegarse y vaciarse de todo, y sobre todo, del enorme peso que implica mantenerse  atado a algo  que ya no existe.

Dejar ir” todo lo que nos provoca resistencia, porque mientras haya resistencia no podemos fluir, porque nos domina el miedo, y mientras este exista nos limita disfrutar de libertad, así que debemos “dejar ir” y confiar en la Vida, cuando comprendemos esto, todo en nosotros se transforma y transfigura en Amor, que se posará para siempre en nuestro corazón, siendo la única verdad de la Vida en cualquier plano o dimensión que ¡Solo vale la pena Vivir, para Vivir! Y concluimos haciendo alusión al escrito de Paolo Coelho, Cerrando Círculos….Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si  insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto…….. Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el cí­rculo.

Naguanagua – Estado Carabobo – Venezuela

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4 comments

    • Tan verdadero como difícil es soltar todo lo que nos ata , sea de la índole que sea.
      Salir de la llamada “ zona de confort” es una verdadera batalla personal. Sin embargo, “ soltar amarras “ para tomar un nuevo rumbo , aún wud mis cause temor lo desconocido , es imperativo pars nuestro crecimiento personal y emocional .
      Gracias por compartir.

  1. Tan verdadero como difícil es soltar todo lo que nos ata , sea de la índole que sea.
    Salir de la llamada “ zona de confort” es una verdadera batalla personal. Sin embargo, “ soltar amarras “ para tomar un nuevo rumbo , aún wud mis cause temor lo desconocido , es imperativo pars nuestro crecimiento personal y emocional .
    Gracias por compartir.

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