ENFOQUE LIBERAL – EL CANDIL – AÑO IV – N° 199.-

Un día como hoy, 2 de febrero, del año 1905, hace 118 años, nació en San Petersburgo, por entonces Imperio Ruso, la filósofa, novelista y ensayista rusa, posteriormente nacionalizada estadounidense, Ayn Rand.
Famosa por presentar a través de sus obras de ficción y de no ficción una moralidad revolucionaria basada en el interés propio y la recta razón: el egoísmo racional, es la creadora del sistema filosófico denominado como Objetivismo, el cual funda sus bases en la concepción de la realidad como un objetivo absoluto: la realidad es lo que existe, independientemente de los deseos, caprichos o sesgos personales; la razón, como único medio de adquisición y desarrollo de los conocimientos que requiere el hombre para vivir; la vida, como criterio de moralidad: lo que aporta positivamente a la vida es lo bueno, mientras que lo que la destruye es lo malo; la libertad, tanto política como personal, para que los hombres puedan desarrollarse hasta donde su capacidad les permita, lo que implica la interacción libre y voluntaria entre la gente y el consecuente reconocimiento de sus derechos como exigencias básicas propias de la naturaleza de su vida para poder ser prolongada y desarrollada; y la visión del hombre como un ser de autoestima, que no rinde su mente ni sus convicciones ante la amenaza exterior y que mantiene su integridad hacia sus valores aun en la adversidad, como el ideal a lograr.
En síntesis, Objetivismo es una filosofía racional, que le brinda a quien la estudie los medios cognitivos para que, a partir de su pensamiento y acciones, logre la mayor felicidad posible para su vida, sin sacrificarse en favor de otros ni sacrificando a otros en favor suyo. Una cosmovisión benevolente de la existencia que busca lo mejor para la vida en la Tierra, lejos de las irracionales y contraproducentes exigencias morales e intelectuales que los propagandistas de otros sistemas filosóficos han enseñado a lo largo del tiempo y por lo cual vivimos en estos tiempos de decadencia moral, política, cultural y académica.
A pesar de los constantes ataques e intentos de tergiversación de los que sus ideas han sido objeto por parte de sus detractores, gran parte de dicho grupo integrado por místicos, altruistas y colectivistas que, o no la han leído o nunca lograron comprenderla, su mensaje no solo ha llegado a perdurar en el tiempo, sino que su alcance es cada vez mayor, hecho que cabe destacar dado el lamentable contexto moral e intelectual contemporáneo en el cual el pensamiento crítico propio, la razón y la lógica se hallan prácticamente obliterados.
«El intento de lograr el bien por la fuerza es como el intento de darle a un hombre una galería fotográfica al precio de sacarle los ojos» (Ayn Rand, “Capitalismo: El ideal desconocido”, 1966).

