DE HISTORIA Y ALGO MAS – MIRELA QUERO DE TRINCA – EL CANDIL – AÑO III – N° 110 .
Hoy traemos como invitado a nuestra columna, al abogado y connotado dirigente de Acción Democrática Carlos Canache Mata, quien ha escrito una serie de Collages que esperamos ver próximamente publicados en un libro, como merece tal testimonio histórico.
Según el doctor Canache Mata, en el año de 1960 hubo una actividad política y social intensa, conflictiva. El Gobierno Constitucional tuvo que enfrentar una doble acción de pinzas, de un lado, el acecho conspirativo de los que habían perdido el poder usurpado, y del otro, los sectores de la extrema izquierda que creían que podían cubanizar a Venezuela convirtiendo los Andes en una nueva Sierra Maestra.
El doctor Canache nos relata dos importantes acontecimientos sucedidos en el mes de abril de 1960 durante la presidencia constitucional de Rómulo Betancourt, relacionados con esos dos aspectos mencionados de las conspiraciones de derecha y de izquierda.
Ellos son la primera división del partido Acción Democrática, uno de los principales partidos políticos de la Venezuela moderna; y la sublevación del general Jesús María Castro León.
La primera división de Acción Democrática
El doctor Canache relata: El comienzo de la primera división de Acción Democrática tiene su origen en la publicación de dos artículos de prensa: uno, de Domingo Alberto Rangel, el 10 de marzo de 1960, en el que criticaba la ausencia de cláusulas que garantizaran, en el Contrato Petrolero recién firmado, la estabilidad de los trabajadores; y otro, de Américo Martín, de cuatro días después, 14 de marzo, referido a la división del partido APRA del Perú, en el que, además de calificar de derechista y reaccionario al jefe de ese partido afín a AD, Víctor Raúl Haya de la Torre, formula una velada advertencia sobre la conducción de Acción Democrática en Venezuela, en los siguientes términos: “El fenómeno de la división del Partido Aprista Peruano debe mover a la meditación. Los partidos nacional-revolucionarios deben mirarse en tan impresionante espejo, porque la claudicación avanza a veces sin que la percibamos, hasta que llega el momento en que no podemos desandar el camino”.
Los dos dirigentes fueron pasados al Tribunal Disciplinario Nacional, a pedido del Buró Sindical Nacional. Luego, el CEN suspende a los 11 miembros del Buró Juvenil Nacional de sus funciones dirigentes y prohíbe la realización del Pleno Juvenil Nacional convocado para el día 8 de abril en la ciudad de Maracaibo.
Contraviniendo la decisión del CEN, se celebra ese Pleno el mencionado día, en el marco de un gran mitin en Maracaibo, y también ese mismo día los disidentes publican en la prensa un extenso documento en el que, en relación con su pensamiento político, expresan: “Nosotros tenemos una ideología clara, enraizada en la doctrina nacional-revolucionaria que dio razón de ser a Acción Democrática y que tiene diferencia con la de los comunistas y es por eso falaz y deliberado el calificativo con que se nos pretende apabullar”.
En el mitin celebrado ese día en Maracaibo, casi todos los oradores rechazaron también que se les señalara como comunistas o pro-comunistas. Pero, ese movimiento disidente, que se inició tomando el nombre de “Acción Democrática de Izquierda”, cuando realiza en Caracas, del 8 al 10 de julio de 1960, su Primera Convención Nacional, adoptó el nombre de “Movimiento de Izquierda Revolucionaria” (MIR), siendo legalizado por la Gobernación del Distrito Federal en agosto de ese mismo año, y en sus Estatutos se definió como marxista.
El historiador Ramón J. Velásquez reseña: “El MIR declaró ser de ideología marxista y constituido para ‘conducir a todo el pueblo venezolano hacia el socialismo por el camino de la revolución nacional…”.
El Tribunal Disciplinario Nacional, en dos Acuerdos de fecha 13 de abril de
1960, da los nombres de los disidentes expulsados de las filas de Acción Democrática.
La rebelión militar del general Castro León
El general (r) Jesús María Castro León, que desde Londres se había trasladado a Santo Domingo y desde allí había pasado a Colombia, en la madrugada del 20 de abril de 1960 atraviesa la frontera del Estado Táchira, acompañado de varios ex-oficiales, entre ellos el teniente coronel Juan de Dios Moncada Vidal, quien sería después jefe de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN), al alimón con el MIR y el PCV en 1963, y del mayor Luis Alberto Vivas Ramírez, quien en 1961 será uno de los cabecillas del golpe conocido como “el Barcelonazo”.
Los sublevados entran al Cuartel “Bolívar” de San Cristóbal, que le es entregado por el coronel Lizarazo Veliz, jefe del Agrupamiento Militar N°1 y el teniente coronel Alcides González Escobar, comandante del Batallón “Simón Bolívar” de San Cristóbal.
El historiador Ramón J. Velásquez relata: “Pero el coronel Lucio Cárdenas, Jefe del Comando de la Guardia Nacional en el Táchira, se mantuvo leal al Gobierno y dio de inmediato aviso al Ministerio de la Defensa y a la Presidencia de la República. Y antes del amanecer, estaban en estado de alerta todas las Guarniciones militares y movilizados en escala nacional los partidos políticos y los sindicatos obreros.
A las siete de la mañana, la Confederación de Trabajadores de Venezuela decretó la huelga general, incluso la industria petrolera y en todas las ciudades se paralizó la actividad diaria. Desde el Cuartel ‘Bolívar’ el general Castro León se dirigió por las emisoras locales a todo el país para anunciarle en su condición de Jefe del ‘Movimiento Revolucionario Milicivilista’ que iniciaba una acción de guerra destinada a derrocar el régimen del presidente Rómulo Betancourt, acusándolo de connivencia con el comunismo y de incapacidad para afrontar la solución de los grandes problemas nacionales. Decretó la Ley Marcial, y ordenó que se patrullara la ciudad de San Cristóbal. Permaneció el resto del día dentro del Cuartel, sin tomar ninguna otra medida y como en espera de pronunciamientos militares en el resto del país que no llegaron a efectuarse.
En Caracas, el Gobierno había instalado en Miraflores la red nacional de radiodifusoras y televisoras y mantuvo durante todo el día, el desfile de las más variadas representaciones del mundo político, económico y cultural del país que condenaban el hecho de la insurrección e invitaban a los alzados a deponer su actitud.
En horas de la noche, el general Castro León en compañía de los oficiales que lo habían acompañado en su fracasada empresa abandonó el Cuartel ‘Bolívar’ y se marcharon en busca de la frontera colombiana.
El 21, en horas del mediodía, un grupo de campesinos, en una aldea cercana al pueblo de Capacho, detuvieron al general Castro León, a los mayores Gutiérrez y Graziani y al teniente Silva Guillén.
El comando leal de San Cristóbal detuvo al resto de los militares comprometidos en el alzamiento. El general Castro León fue conducido prisionero a la Base Naval ‘La Triguera’, en La Orchila, para luego ser sometido en unión de sus colaboradores a juicio militar por el delito de rebelión militar”.
Agradecemos al doctor Carlos Canache Mata por permitirnos glosar su valioso relato de importantes hechos históricos ocurridos en otro mes de abril venezolano, el de 1960, hace 61 años.
Monterrey – Estado de Nuevo León – México.
