Por Mirela Quero de Trinca

En 1810, la inestabilidad política y los sucesos de España, repercutían en las provincias americanas, en sus posesiones de América.
Para entonces, la madre Patria llevaba 3 años, desde 1808, invadida por los ejércitos napoleónicos; y con sus legítimos monarcas, el rey Carlos IV y su hijo el príncipe Fernando VII prisioneros en Bayona, quienes fueron obligados a abdicar la corona de España en favor del emperador francés Napoleón Bonaparte, quien la entregó al nuevo rey, su hermano José I Bonaparte.
Pero la población española se sublevó contra el rey extranjero impuesto a la fuerza y empezó la lucha por la independencia de España o Guerra de los Seis Años, durante la cual en el territorio peninsular no dominado por el ejército napoleónico, en mayo de 1808 se constituyó una Junta Suprema Central de España e Indias radicada en Sevilla, con la finalidad de salvaguardar los derechos del legítimo heredero, Fernando VII.
Una de las actuaciones realizadas por dicha Junta Central de Sevilla fue nombrar al mariscal de campo Vicente Emparan, como nuevo gobernador de la Capitanía General de Venezuela, cuyo gobierno desde 1807 lo ejercía interinamente Juan De Casas, debido a la muerte del anterior capitán general, Manuel de Guevara Vasconcelos.
Correspondió a Juan de Casas enfrentar con éxito los intentos de los hacendados venezolanos quienes en noviembre de 1808 le solicitaron que formara una Junta similar a la Junta de Sevilla. Esta Conspiración de los Mantuanos, es antecedente de los sucesos de abril de 1810.
Luego de dos años de gobierno interino, Juan de Casas entregó el mando al nuevo Gobernador y Capitán General de Venezuela, Vicente Emparan, designado por la Junta Central de Sevilla.
En septiembre de 1808, dicha Junta Central de Sevilla da paso a la Junta Suprema Central y Gubernativa del Reino, con sede en Aranjuez, muy importante para los posteriores sucesos de abril en Venezuela, ya que por decreto del 22 de enero de 1809 esta Junta Central y Gubernativa del Reino proclamó la igualdad entre España y sus territorios americanos, las que no eran colonias sino parte importante de la Monarquía; y otorgó representación soberana a los pueblos americanos invitándolos a enviar representantes a sus reuniones; importante argumento que al año siguiente, esgrimirá el Cabildo de Caracas para no reconocer al posterior Consejo de Regencia español.
Para el flamante gobernador y capitán general de Venezuela, mariscal de campo Vicente Emparan, los territorios venezolanos no eran desconocidos, ya que durante 12 años, desde 1792 hasta 1804, había ejercido el cargo de gobernador de la Provincia de la Nueva Andalucía o Provincia de Cumaná.
Emparan llegó a Caracas y se posesionó de su cargo en mayo de 1809, gobernando dicha Capitanía hasta el 19 de abril de 1810 cuando los conocidos sucesos en el Cabildo caraqueño le obligaron a renunciar.
Ese 19 de abril de 1810 era jueves Santo y los inquietos caraqueños miembros del Cabildo se reunieron en sesión extraordinaria; querían saber más noticias de los sucesos españoles y sobre todo, de las acciones que se habían de tomar.
Lo último que sabían era que el invasor ejército francés había conquistado casi toda la península española y avanzaba vencedor hacía el sur, hacia Andalucía; que el 29 de enero de ese año se había disuelto la Junta Suprema Central y Gubernativa del Reino, con sede en Aranjuez, e inmediatamente, el 2 de febrero se había instalado un Consejo de Regencia de España e Indias, al que el Cabildo de Caracas no reconocía ya que no había sido electo con sus votos, en virtud de haber sido ya declarados …no colonos, sino partes integrantes de la Corona de España, y como tales han sido llamados al ejercicio de la soberanía interina, y a la reforma de la constitución nacional…
Por lo tanto, ante tales acontecimientos, en rechazo a la invasión napoleónica y en salvaguarda de los derechos de la Corona española, aspiraban a formar una Junta Suprema en Venezuela encabezada por Emparan y formada por la nobleza y burguesía criolla.
Emparan no respondió al requerimiento de los miembros del Ayuntamiento y se dirigió a la Iglesia, la catedral de Caracas, pero Francisco Salias le obliga a regresar al Cabildo donde se negó a compartir el poder con los civiles criollos sin la autorización del gobierno español.
El grupo de criollos, representativos de la provincia de Caracas que se había reunido en la Plaza Mayor (hoy Plaza Bolívar), frente al Ayuntamiento, nombró cuatro diputados para que les representara en la sesión del Cabildo, dos clérigos: el canónigo José Cortés de Madariaga y el presbítero Francisco José de Ribas; y dos seglares: José Félix Sosa y Juan Germán Roscio. En dicha reunión también estuvieron presentes Vicente Basadre intendente del ejército y real hacienda, y Agustín García, comandante de artillería.
«Si no quieren que gobierne, yo tampoco quiero mando»
Vicente Emparan
El pueblo reunido en la plaza fue consultado por Emparan si deseaban la continuidad de su mandato, pero la respuesta fue negativa. En consecuencia, Emparan pronunció la conocida frase: Si no quieren que gobierne, yo tampoco quiero mando. Y renunció, levantándose un Acta de su renuncia que Emparan firmó. Esa es el Acta del 19 de abril de 1810, que se puede leer en internet.

En estos acontecimientos es de resaltar el papel decisivo del sacerdote chileno adscrito a la Catedral de Caracas, José Cortés de Madariaga, quien al igual que varios de los complotados que estaban infiltrados entre la muchedumbre reunida en la Plaza Mayor, influyeron en la respuesta negativa del pueblo a la pregunta de Emparan.
Tras la renuncia de Emparan y la cesación de los altos cargos ejercidos por españoles peninsulares, y el nombramiento de dos representantes por el gremio de pardos, se acordó que el mando supremo de la provincia lo asumiera el Cabildo.
Entonces, el Cabildo caraqueño constituyó la Junta Suprema de Caracas conservadora de los derechos de Fernando VII, primera forma de gobierno autónomo venezolano, e inició el proceso de consultas para lograr el apoyo de las otras provincias.

Pero, de las diez provincias que formaban la Capitanía General de Venezuela, seis se sumaron a la iniciativa caraqueña para hacer un total de siete provincias, representadas en las siete estrellas de la bandera nacional: Caracas, Cumaná, Barcelona, Barinas, Margarita, Mérida y Trujillo, donde se establecieron Juntas similares a la de Caracas.
Las tres provincias restantes: Guayana, Coro y Maracaibo, rechazaron la iniciativa caraqueña y proclamaron su lealtad al monarca español.
Según el historiador Manuel Donís, mientras avanzaban las negociaciones entre las provincias también avanzaba la idea de formar un gobierno independiente de España desechando el propósito inicial de conservar los derechos de la monarquía española.
En efecto, la Junta Suprema de Caracas da los primeros pasos hacia la futura independencia al tomar el control de su producción interna, su comercio y sus relaciones exteriores; ya que en abierta contradicción a la administración española, dictó medidas para liberar su comercio exterior que hasta entonces era monopolio español, prohibir el comercio de esclavos, crear la Academia de Matemáticas y la Sociedad Patriótica para fomentar la agricultura y la industria, y enviar delegaciones diplomáticas a Inglaterra, Estados Unidos y la Nueva Granada en solicitud de apoyo a la rebelión de la provincia.
La Junta Suprema de Caracas extendió sus funciones hasta marzo de 1811 cuando se instaló la Asamblea Constituyente que daría nacimiento a la Venezuela independiente y republicana.
En la sesión del 5 de julio de 1811, dicho Congreso Constituyente redactó el Acta de Independencia que sería firmada y aprobada dos días después, el 7 de julio.
Monterrey, México,
22 de abril de 2019.
