El amor de Dios…de que llega, llega

EL ARTE DE COMBINAR EL SI CON EL NO – RICARDO BULMEZ – EL CANDIL – AÑO III – N° 127.

Prólogo; Albani Cordero

Dios siempre nos da una nueva oportunidad… Sus puertas siempre están abiertas para recibirnos, pues Él nos hizo humanos con valores y principios para aprender y enseñar…Volvamos a su casa confiados en su misericordia…otra vez. Dios es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.

Mateo 25, 1-13

“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: “El Reino de los cielos es semejante a diez jóvenes, que tomando sus lámparas, salieron al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran descuidadas y cinco, previsoras. Las descuidadas llevaron sus lámparas, pero no llevaron aceite para llenarlas de nuevo; las previsoras, en cambio, llevaron cada una un frasco de aceite junto con su lámpara. Como el esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó un grito: “¡Ya viene el esposo! ¡Salgan a su encuentro!”. Se levantaron entonces todas aquellas jóvenes y se pusieron a preparar sus lámparas, y las descuidadas dijeron a las previsoras: “Dennos un poco de su aceite, porque nuestras lámparas se están apagando”. Las previsoras les contestaron: “No, porque no va a alcanzar para ustedes y para nosotras. Vayan mejor a donde lo venden y cómprenlo”.

Mientras aquéllas iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban listas entraron con él al banquete de bodas y se cerró la puerta. Más tarde llegaron las otras jóvenes y dijeron: “Señor, señor, ábrenos”. Pero él les respondió: “Yo les aseguro que no las conozco”. Estén pues, preparados, porque no saben ni el día ni la hora”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Reflexión: Ricardo Bulmez

El proceso de fe es parecido a la NASA: lanzaba sus cohetes y no recibía ninguna respuesta, pero lo importante es que continuó con su propósito, hasta que vio con satisfacción cómo regresaban los astronautas cargados de nuevas e importantes informaciones. Sí, al principio los técnicos veían cómo sus naves se abrasaban en llamas. Luego descubrieron la causa del incendio: el choque de la nave con los gases de la atmósfera. Para salvar esta dificultad las cubrieron con un envoltorio plástico; mientras la cubierta se encendía y destruía, la nave llegaba ilesa al océano.

Nuestras oraciones son como esos cohetes de la NASA, mandamos proyectiles de oración a Dios y nada regresa. Su respuesta llegará en el momento menos pensado y esperado… hay que tener paciencia y seguir orando. El “juego” de la espiritualidad es que yo hablo y Dios me escucha, pero Él no habla. Yo le pido y no recibo nada, pero me lo tiene guardado y me da todo junto… con piquete y todo. Este mensaje lo dice Jesucristo en la parábola de hoy. De ti no depende cuándo llegue el esposo, sólo tienes que encender una vela y esperar. Tú no puedes lograr la paz espiritual, eso le toca al Padre Celestial. Pero de ti sí depende actuar tranquilamente; muévete con entusiasmo y enseña los dientes para que surja la risa, y Dios te dará la alegría. Si sientes o piensas que no tienes gozo actúa como si lo tuvieras y lo tendrás. Actúa como demócrata y llegara la libertad. El amor de Dios viene… ¡Es más… ya está contigo!

En el evangelio de hoy aprendí… Dios es como el mar. Lanzamos el anzuelo con nuestra oración. Nos toca esperar. No importa el tiempo. Él se nos da, nos da su amor, su presencia. ¡Pica nuestro anzuelo! Simplemente hay que ponerse a implorar… en espera. Esto es lo que hace el buen orante. Esto me lo inspiró Jesús en la parábola de hoy las vírgenes necias y prudentes. El esposo se presenta a media noche, pero no sabemos en qué momento. Hay que estar vigilantes. El amor de Dios… ¡de que llega!… Llega.

Pensamiento del día… El que consigue algo sin esperarlo, sin desearlo, lo pierde al poco tiempo de encontrarlo. Porque nunca lo amó… simplemente lo encontró. Nada que esté fuera de ti, nunca lo podrás conseguir dentro de ti. Lo consigues fuera. Pero el amor está dentro de ti.

Tarea para la casa… Como si fueras un buen pescador de peces divinos, insiste hoy sin descansar ni desistir… “¡Señor, venga a nosotros tu Reino!”… “¡¡Señor, venga a nosotros tu Reino!!”… “¡¡¡Señor, venga a nosotros tu Reino!!!”… El que persevera… ¡Triunfa!

-¡¿Cuándo triunfa?!

-No sé Boquiabierta… no sé. Simplemente estemos preparados… “porque no sabemos ni el día ni la hora”.

Los Teques – Municipio Miranda

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