EL CANDIL – AÑO III – N° 134.
“La libertad reside en tu capacidad para decidir por ti mismo»
Platón
¿Quién hace la política, el impulso desenfrenado o la razón? ¿Qué es lo que realmente anhela el pueblo? ¿Sabe lo que quiere?
Ese querer, particularmente, se engendra mediante la opinión pública. Quien logre apropiarse de ella, tendrá en sus manos una parte importante de eso que quiere la ciudadanía. ¿Será que en realidad, lo emocional va de la mano con lo racional? Pasamos frecuentemente de la euforia a la depresión y se producen serios enfrentamientos en la manera de captar las situaciones en escenarios en los cuales se cruzan constantemente la iluminación de la razón, que busca un asidero estable, así como una articulación duradera, y el engaño sempiterno… Y esto, no es nada nuevo.
Hace veinticinco siglos Platón, en El mito de la caverna, plasmó el tormento, la dominación, los engaños y las frustraciones del hombre, dramatizando la relación entre la verdadera y falsa percepción de la realidad. Inicia su obra así:… «Imagínate una caverna subterránea (…) y figúrate unos hombres que se encuentran allí desde la niñez atados por los pies y el cuello, de tal modo que hayan de permanecer en la misma posición y mirando tan sólo hacia delante, imposibilitados, como están, de volver la vista atrás…».
Este suplicio refiere tan sólo a la rigidez de la postura y de la percepción. Luego se presentan las llamas que proyectan las sombras de la realidad nunca vista. Continúa Platón… «Si tuviesen que dialogar unos con otros ¿No crees que estarían seguros al dar a las sombras que ven el nombre de las cosas?…»
Tan sólo una voz, o el eco asociado a esa sombra, podría emitir un trémulo susurro: democracia, gobierno legitimado con votos, no importa que votos, el poder controlador, nunca controlado, dejando de lado todo precepto democrático; no importa si se trata de votos ingenuos que eligen por hambre, votos famélicos, votos acompañados de un Carnet que enreda patria y vende quimeras.
En la penumbra de este oscurantismo no se avizora participación consciente y responsable. Enorme sombra conformada por seres en perspectiva de masa móvil, de manejo dócil y flexible, de fácil inclusión y absorción. La hambruna que pega y despega…
Sin embargo, la masa suele encontrarse cómoda en su ignorancia y se molesta con quienes insinúen esa ignorancia imposibilitando la posibilidad de que su estatus cambie.
Cualquiera que haya sido condicionado, adoctrinado, manipulado por esas ideologías en las cuales se excluye la pluralidad, se convierte en un prisionero cautivo, atado con cadenas, que le impiden moverse y ver a su alrededor, sin posibilidad de razonar lógicamente e incapacitado de ver otra realidad. Tal vez llevan mucho tiempo sumidos en la oscuridad y como le sucede al prisionero, en cuanto quieren salir de ella, la luz les ciega, y prefieren entonces mantener los ojos cerrados sin realizar esfuerzos que les aclaren el panorama.
Aquellos que han vivido permanentemente en la caverna, se encuentran muy seguros de que lo percibido por ellos corresponde a la verdadera realidad; tan sólo quien logre salir de ella, puede ver las cosas tal como son.
El móvil de la verdad o de lo que es justo en sí, apenas motiva en estos tiempos. Los Claps motivan mucho más que las persuasiones éticas, de principios y valores. Sumergiéndose progresivamente en la apatía, en la desesperanza y el dominio del poder del régimen, creen de manera ingenua, en solicitar al Estado la garantía de ciertos “disfrutes y dádivas.
Nuestro momento es una sucesión de perturbaciones fuertes; la política implica decisiones ¿A partir de qué el ciudadano, cada vez más apático o escéptico, más desprovisto de influencias, tomará su posición? ¿Qué es para el ciudadano el hecho de vivir en sociedad, de pertenecer a una historia, cual es su noción de futuro?
La democracia es imposible alcanzarla sin la pasión democrática, pasión por la libertad de todos. En esta sociedad desmembrada, existe, legítimamente mucha rabia contenida, que en varias oportunidades se ha canalizado y manifestado, hacia lugares equivocados.
¿Cómo iniciar entonces el tránsito desde la caverna hasta el sol, de las sombras a la luz, de la falsedad a la verdad…? Tránsito largo y difícil, pero la diferencia es de todo a nada, pues salir de la caverna implica no balbucear un susurro en pos de conmiseración sino proferir un libertario grito que ilumine el porvenir.
VALENCIA – ESTADO CARABOBO – VENEZUELA
