EL ARTE DE COMBINAR EL SI CON EL NO – RICARDO BULMEZ – El Candil Pedregalero – Año II – N° 75 – Sábado 22 de agosto 2020.-
A los que se quedan en el camino.
Un incendio lo destruye todo. Es triste ver nuestras montañas envueltas en llamas. Cuando la tierra arde unos seres vivientes huyen o se defienden, otros se queman irremediablemente.
Los seres humanos pueden apagar el fuego, aunque cuando no pueden enfrentarse a él huyen y otros mueren luchando. A los animales sólo les queda el recurso de huir o de morir porque no pueden defenderse; ellos no tienen la capacidad ni la destreza para luchar contra las brasas ardientes.
Vemos cómo las culebras retuercen su espinazo en busca de su mejor carrera, los pajaritos remontan el vuelo más alto del que normalmente tienen, ¡más allá de las llamas!, la pereza se cree una liebre ante el peligro olvidándose de su caminar lento, armonioso y pausado; las hormiguitas, pichoncitos, cachorritos y todos los animalitos no podrán escapar, la mayoría será devorada sin piedad mientras los demás emprenden su fuga veloz y corren despavoridos.
Los árboles, las plantas, las hierbas y las flores son los únicos seres vivos que no pueden evadirse ni defenderse ante las llamas porque están pegados a la tierra. Ellos esperarán resignados a la muerte, sin embargo, no morirán por el fuego sino por su impotencia de alejarse del peligro.
Así son algunas personas, ante “el incendio destructor de la vida” se quedan impávidos, esperan ser devorados y destruidos por sus problemas porque están “pegados a la tierra”, a su modo de ser, a su ego, al afán de perfeccionismo, a su falta de capacidad de cambio, a sus costumbres de actuar.
El fuego del desánimo, la apatía y el conformismo matan las ilusiones y el entusiasmo del ser humano, quedando como una montaña inhóspita después de un incendio devastador: todo destruido.
Muchos hombres mueren ante el fuego destructor de sus propios problemas, se parecen a los árboles, están anclados, mueren sin huir ni defenderse. Y no los matan sus conflictos sino su propia desgana de luchar y ver el mundo de un modo distinto.
Ante el incendio de la vida ¡no te quedes ahí!, ¡huye o defiéndete! Pero no te paralices, no te hundas en los problemas de la vida, haz algo por ti.
Llénate de entusiasmo, de fuerza interior y de pensamientos bellos. Porque vivir con ilusiones es mucho más bonito que vivir sin ellas.
Ante un fuego destructor, ¡no te quemes!… ¡huye!
NOTA: Tomado del libro “El arte de combinar el SI con el NO” con autorización de su autor.
Coro – Capital del Estado Falcón – Venezuela

Enriquecedor mensaje, por eso ante los fuegos de la vida, aprendamos a «Dejar ir» el fuego antes de que nos consuma, diseñando el escape….. Gracias