EL ARTE DE COMBINAR EL SI CON EL NO – RICARDO BULMEZ – El Candil Pedregalero – Año II – N° 98 .-
A mis seres queridos… que ya no están.
La vida está entretejida con pérdidas y ganancias. La salud se nos va queramos o no, pero también la ganamos y al final todo termina.
¿Dónde está aquella agilidad de tus piernas con la cual saltabas los charcos?, ¡¿y tu vista aguda?! se perdió, se acabó. Además de la salud perdemos todas las cosas materiales, no podemos conservarlas para siempre.
¿Dónde está tu primer carro?, ¿y tu juguete preferido? , ¿Y aquel vestido o pantalón que exhibías con tanto salero?… desaparecieron, ya no están contigo. Todo esto lo perdiste.
Una de las pérdidas que más nos afecta es la de los seres queridos. Sí, la muerte se lleva a esas personas que tanto significan para nosotros y cuando esto sucede pareciera que todo se derrumba.
Un día esa madre que tanto queremos nos dejará para siempre y nuestro querido viejo, nuestro padre, también morirá o tal vez será ese hijo que tantos proyectos tenía… todo queda inconcluso, ¿verdad? El abuelo, con su cabeza calva y su frente con arrugas, también partirá hacia aquel lugar en donde ya no brilla el sol ni hay lunas por las noches.
¡Tantos seres queridos que se van allá lejos, al olvido! Como dijo el poeta: “¡qué solos se quedan los muertos!”.
Nuestros muertos son como un piano, unas veces tocamos en él melodías bellas, otras veces interpretamos canciones de rabia, de amor, de odio con mezcla de descuido. ¿Quién no ha disfrutado la presencia de una madre, un padre, un hijo, de una esposa? ¿Quién no ha tenido con ellos experiencias bellas?, ¿y quién no se ha peleado con ellos?
Los seres queridos nos arrancan un “te quiero” pero también indiferencias y resentimientos, alguna vez el olvido pasea sus notas por el teclado y la impronta del perdón alegra el preludio en un encuentro amoroso, así es la vida.
Un día la fuga de la muerte rompe el piano y lo acaba para siempre. Se nos fue ese ser querido, intento desesperadamente tocarlo de nuevo, pero ya no suena, está roto. Cuando tu piano querido ya no suene más porque está roto e inservible, no lo dejes ahí en el sitio donde estuvo siempre. ¡Quítalo de allí, que no siga en el centro de la sala! Porque si no, cada vez que pases por su lado te vas a hacer daño y se lo harás a él también.
Así son los seres que más amamos. Cuando alguien cercano muere, no lo dejes ahí donde estuvo siempre. ¡Sácalo del centro de tu corazón! porque si no lo haces sufrirás.
Mientras no saques de tu corazón a ese ser querido muerto no vivirás a plenitud y el tampoco morirá completamente, permanecerá en ti y tú te acabarás con él. ¡Quítalo, quítalo de allí!… porque su vivo recuerdo te hará mucho daño y con tu sufrimiento no permitirás que se marche tranquilamente.
¡Mamá!, ¡Papá!, ¡hijo mío! apártalos de tu vida porque ellos ya no pertenecen a este mundo, déjalos que se rompan en paz. Coloca ese piano en un rincón de la sala, ponlo en algún lugar muy cercano a tu corazón no por donde caminan los vivos ni en el centro, hazlo a un lado… porque el centro de tu corazón es para un piano nuevo y para los seres queridos que te quedan vivos.
Sí, acepta que ese ser querido muera, ese piano ya está roto… acepta la realidad; no, no lo botes porque ese piano significó mucho para ti, es tu piano querido, tu piano inolvidable. Sólo así podrás seguir viviendo en paz y esa persona amada por fin emprenderá otros caminos hechos de luz, de esta forma él morirá y tú vivirás hasta que te rompas y no habrá ningún daño.
Porque la vida está compuesta de días y noches, de llantos y risas, de seres que han muerto y otros que se quedan. Así es. Y algún día, en el caminar de tú melodía recordarás con alegría sus bellas armonías; y sentirás en tu corazón que no has perdido un piano, es Dios que necesitaba uno para orfeón. Y tú, mientras tanto, interpretarás otras canciones para otros oyentes, con otra gente. Aunque la partitura se rompa nos queda su melodía.
Los difuntos no se aman, el amor es para los que están vivos. Los muertos se recuerdan con cariño y se reza por ellos con un dulce sentimiento en un piano inolvidable por siempre.
¡Seres queridos, descansen en paz!
Los Teques – Estado Miranda – Venezuela
