“Silencio:El poder de callar en un mundo lleno de ruido”
Thich Nhat Hahn
Muy lejos en el desierto de Arabia, existe una pequeña fortaleza, aislada y en silencio, es un santuario que se levanta sobre las arenas, listo para ofrecer seguridad y provisiones a quien lo encuentre; se dice que, Thomas Edward Lawrence, militar, arqueólogo y escritor británico, oficial del Ejército Británico durante la Primera Guerra Mundial y mejor conocido como “Lawrence de Arabia” encontró allí en ese refugio silencioso, la fortaleza para enfrentar las batallas que estaba librando; siendo la autobiografía de este personaje “Los Siete Pilares de la Sabiduría”- cuyo nombre tomó del Libro de Proverbios de la Biblia- el tema y título principal de la película del género épica-histórica que en 1962, ganó el Óscar de la Academia como la mejor película, y que ha sido considerada una de las mejores y más grande película en la historia del cine, seleccionada para su preservación por la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos.
Se trae este ejemplo para significar la importancia y relevancia del Silencio para entender la paradoja del ser humano, necesitamos reconocer en nosotros la existencia de un doble nivel; uno sería el nivel de la mente, del yo, el aparente; y otro sería el nivel profundo, el de la quietud, del silencio, lo real, de la consciencia; desde donde la sabiduría consiste en entrelazar ambos niveles, el nivel aparente en el que se envuelve nuestro yo y el nivel profundo en el que conectamos con nuestra verdadera esencia.
“El Silencio es Algo que viene de tu corazón, no del exterior. No significa no hablar, significa que nada te perturba en tu interior”
Thich Nhat Hanh
Sin embargo, debemos tener presente que no es necesario aislarnos e irnos a un desierto para entrar en ese Silencio, que nos proporciona guía, sabiduría y paz; ya el gran Maestro Jesús, nos los dijo cuando hizo el recordatorio de que “Cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta ora a tu Padre que está en secreto”…(Mt 6:6); siendo esto en un sentido, un espacio interior donde al aquietar la mente, nos unimos a Dios y encontramos esa Paz que sobrepasa nuestro entendimiento.
El hombre es un ser pensante, y la mente es el eslabón de conexión entre Dios y él, y cuando Jesús dice “El Padre está en secreto” quiere decir que lo divino es una fuerza inmaterial que no puede ser vista, sino sentida; y es así desde el sentir que contemplamos los hechos de la vida desde un punto más elevado, al aquietar la mente y elevar el pensamiento por el lado de la causalidad, es entonces que llegarán las respuestas a nuestras inquietudes.
Ahora bien, en el mundo actual la gran mayoría de las personas viven presas del miedo, sufriendo de un vacío interno, un sentido de aislamiento, una tristeza, una inquietud, una desolación a la que no se le encuentra respuesta, se vive huyendo sin saber de qué o por qué, quizás sean sentimientos muy antiguos y que han permanecido con nosotros durante largo tiempo, ocultos en nuestro hacer y pensar; pero ¿a qué se le tiene tanto miedo? ¿Por qué necesitamos estar rodeados de estímulos que nos faciliten distraernos de lo que sentimos? Al analizarlo y profundizar un poco más nos damos cuenta que le tenemos miedo al “Silencio”, porque cuando hay silencio, todas esas sensaciones se ven con claridad, ya ha sido señalado por el monje budista Thich Nhat Hanh al expresar que, detrás del deseo de estar permanentemente «conectados» puede esconderse el temor a encontrarnos con nosotros mismos.
Debemos comprender que el silencio y el espacio son muy importantes para llenar ese vacío, y siendo el silencio vital para nuestra felicidad, ¿Por qué no dejamos más tiempo para ello? Siempre estamos absorbiendo algo – textos, música, radio, televisión, pensamientos, teléfono- para llenar el espacio vacío. Actualmente la tecnología nos brinda abundantes recursos que nos permiten estar “conectados”, evadiéndonos para continuar sintiendo que “algo” nos falta; revisamos si tenemos nuevos emails, chequeamos las redes sociales varias veces al día, escribimos y posteamos mensajes uno tras otro, y solo deseamos compartir y recibir, nos ocupamos todo el día en este esfuerzo por estar conectados, en una voraz huida de nosotros mismos.
Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio, NO lo digas”
Proverbio Árabe
Por ello ese inmenso miedo al silencio, porque denota el gran temor de quedarnos a solas con nosotros mismos; y mucho más aún en este momento histórico cuando nos encontramos en un tiempo, donde los estímulos tecnológicos brindan compensaciones a esta huida; no siendo fácil que las personas se sientan atraídas por el “Silencio” ignorando que es la vía más sencilla de colmar todas esas necesidades y vacíos internos que nos pueden generar la paz, la seguridad y el equilibrio permitiendo llegar a sentirnos plenos; pero esto no es tan sencillo, ya que esta atracción por entrar en el “Silencio” forma parte de un trabajo psicológico y de crecimiento espiritual, del cual la gran mayoría no es consciente.
Es solo en ciertas crisis que se nos presentan, o sea, cuando como se dice, “tocamos fondo”, sentimos esa necesidad y experimentamos esa crisis como una oportunidad para crecer espiritualmente; por ello es que las crisis hay que agradecerlas, porque cuando se presentan y se asumen con una actitud de comunicarnos con nosotros mismos al preguntarnos ¿Qué me pasa? , y no en la queja, buscamos en el “Silencio” y es allí donde encontramos el mensaje y la enseñanza que necesitamos.
“El silencio y la Prudencia son las muletas del hombre cuerdo”
Hérmes T.
Si algo no debemos temer es enfrentarnos al silencio; es en la oscuridad del “Silencio” donde se genera la vida; sino, dónde nos sentimos más cómodos y seguros? ciertamente que fue en las profundidades silenciosas del útero materno; es en la profundidad de los océanos donde las corrientes de agua son más cálidas y serenas; es en el “Silencio” del cielo infinito donde viven los más grandes misterios; por eso y por tantos otros motivos que comprendemos, que es en la profundidad del “Silencio” aquietando nuestra mente, donde vamos a encontrar respuesta a lo que es nuestra esencia y lo que realmente debemos aprender sobre nosotros mismos y es allí donde vamos a sentir el sosiego y la Paz que sobrepasa todo entendimiento de la que nos habló Jesús de Nazareth…
En ocasiones podemos anhelar un santuario apartado de retos y ocupaciones, sin embargo ese lugar está más cerca de nosotros que nuestra propia respiración, y no es menester ir a un lugar lejano para comunicarnos con esa paz, porque es en la quietud de nuestra conciencia, en esos momentos de “oración” que podemos sentir más fácilmente nuestra unidad con Dios; ya que la “silenciosa oración” es un tiempo de gozo, de agradecimiento, y es allí que nuestra comunicación se facilita y manifiesta completamente, mostrándonos el Poder del Silencio, porque solo en el “Silencio” se conoce a Dios, y es desde allí que recibimos la fortaleza que nos guía y bendice en cada paso del camino….
Naguanagua-Estado Carabobo-Venezuela
Domingo, 17 de mayo 2020

En el silencio encontramos un mundo de infinitas posibilidades de crear . Cuando logramos esa conexión divina experimentamos sensaciones indescriptibles. Lo que a nuestro limitado poder humano nos parece imposible , podemos , sin lugar a dudas, sentirlo en ese silencio que nos invita a hacer lo impensable. Es la fuente infinita que nos alimenta y luego darnos la fuerza para continuar nuestra misión de vida.
Bellisimos este articulo! y muy propicio para estos tiempos de cuarentena. Muchas Gracias por compartir. Abrazos