LA CALLE 2 – SIMÓN PETIT ARÉVALO – EL CANDIL – AÑO IV – N° 157.
Decía un viejo lobo de la música, Ludwig Van Beethoven, que un músico verdadero sacaba sonido de una piedra y podía hacer música con ella. Y esto es absolutamente cierto.
Un músico ante la dificultad de conseguir el sonido que quiere sin la herramienta apropiada, sencillamente se las arregla para hacer de lo imposible, lo posible.
En la noche del 15 de mayo de 1.953, los asistentes al concierto organizado por la New Jazz Society en el Massey Hall de Toronto, en Canadá, se preparan para escuchar a los grandes «gurús» del Be-bop, Dizzy Gillespie y Charlie Parker.
Parker llega a Canadá sin su instrumento –no recordaba si lo dejó en un sitio o si lo perdió, debido a una resaca de alcohol y drogas- y los organizadores de inmediato hicieron la gestión buscando el instrumento porque faltaban pocas horas para el concierto. Y lo logran: consiguen en una tienda de instrumentos musicales, un saxofón tenor; pero de plástico y de color blanco.
Corriendo llegan al teatro y con emoción se lo entregan al musico, y Parker enojado, dijo que si su intención era querer verlo hacer el ridículo y decidió no tocar en el concierto.
Los organizadores en ese momento también se molestaron y se fueron más por lo jurídico y entonces amenazaron a Parker con demandar si no cumplía y llamarían de una vez a la policía para que lo apresaran.
Dizzy y Charlie discutieron enfrente de ellos. No era la primera vez que el saxofonista con su desorden ponía en peligro el prestigio de la banda que Gillespie logró reunir para ese día.
En esas condiciones Gillespie y Parker llevan su altercado personal al escenario; pero esta vez sus instrumentos fueron los que se encendieron a discutir con altas y bajas, con solos y duetos, y el «pájaro», voló como nunca con su increíble instrumento de juguete.
Al bajarse del escenario Parker regresa el saxo a los organizadores, y estos, con la emoción a flor de piel por el extraordinario concierto que acababan de ver, decidieron guardarlo; pero una mala pasada del destino ocurrió de igual manera a lo sucedido a Parker: inexplicablemente, el saxofón despareció de una esquina del escenario donde lo habían dejado y lo que pudo haber sido un millonario tesoro nunca se supo a dónde fue a parar.
Demás está decir lo que ya todo el mundo conoce: la grabación de ese día es una de las más extraordinarias y recordadas por estas dos leyendas del Jazz moderno. El quinteto estaba compuesto por cinco destacados intérpretes «modernos» de la época: Dizzy Gillespie, Charlie Parker, Bud Powell, Charles Mingus y Max Roach.
Fue la única vez que los cinco músicos grabaron juntos como una unidad, y fue la última reunión registrada de Parker y Gillespie.
PUNTO FIJO – PENINSULA DE PARAGUNÁ – ESTADO FALCÓN – VENEZUELA.
