El valor de la libertad

RICARDO BULMEZ – EL CANDIL – AÑO III – N° 141.

Prólogo por Albani Cordero.

Dirán cosas de ti que te agraden y otras no. Pero, lo más importante es lo que tú digas y creas de ti. En el mandato de Jesús: “Ama a tu prójimo como a ti mismo…” Mt. 22,39, el “ti mismo” es sólido. Si te amas, no tienes nada de qué preocuparte y amarás a los demás de la misma manera. Dios es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.

Mateo 9, 35.10, 1.6-8.

“En aquel tiempo, Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, predicando el Evangelio del Reino y curando toda enfermedad y dolencia. Al ver a las multitudes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y desamparadas, como ovejas sin pastor. Entonces dijo a sus discípulos: “La cosecha es mucha y los trabajadores, pocos. Rueguen, por lo tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos”.

Después, llamando a sus doce discípulos, les dio poder para expulsar a los espíritus impuros y curar toda clase de enfermedades y dolencias. Les dijo: “Vayan en busca de las ovejas perdidas de la casa de Israel. Vayan y proclamen por el camino que ya se acerca el Reino de los Cielos. Curen a los leprosos y demás enfermos; resuciten a los muertos y echen fuera a los demonios. Gratuitamente han recibido este poder; ejérzanlo, pues, gratuitamente”. Palabra del Señor. Gloría a ti, Señor Jesús.

Reflexión por Ricardo Bulmez

Durante mucho tiempo, mi mamá tuvo muchos pájaros enjaulados. Es lindo tener a los demás encerrados, cuando uno no valora la libertad para sí mismo. Porque todo esclavista es un esclavo… Desde el inicio de mi adultez me gustaba ver a los pájaros enjaulados. Es decir, cuando el enjaulado era yo. Ver a las aves detrás de unos alambres me producía una satisfacción maliciosa. Pero cuando fui sintiendo la satisfacción que da la libertad, lo mismo quise para las aves. Pero ¿quién se enfrentaba a mi mamá? Un día, tímidamente le dije:

     – ¿Por qué no los sueltas?

     – ¡¿Por qué?!… ¡¿Es que te estorban?! -me contestó socarronamente. Y, mejor, dejé las cosas así. Luego oí, que decía desde la cocina: “¡Esos pájaros no me los toca nadie!… ¡Ju!”.

Pero, mi mamá estaba engañada -como todo dictador-. Ella creía que tenía a los pájaros enjaulados. Era al revés, ¡ellos la tenían encerrada a ella! Como decía Cabral: “Pobrecito mi patrón que cree que el pobre soy yo”. Mi mamá no podía salir a ninguna parte, porque tenía “que echarles comida a los pájaros”.

Si las avecillas se hubieran dado cuenta del poder que tenían; si hubieran pensado que ellos eran los que tenían encerrada a mi mamá, en lugar de ella a ellos, hubiesen negociado su libertad. Le hubiesen dicho: “Vete con tus hijos a la playa. Ábrenos las puertas de las jaulas. No te preocupes por nuestra comida. Nosotros sabemos en dónde hay. Es más, la comida que nosotros conseguimos es mejor que la que tú nos das. Sé libre tú también. Nos dejas la puerta abierta y cuando tú regreses, volveremos a las jaulas” … ¡Ju!… ¡Yo te aviso!

Mi mamá estaba en otro engaño: creía que los pájaros la amaban -como todo dictador-. La creencia de ese amor se afianzaba porque, cada vez que ella se acercaba a las jaulas, revoloteaban de contentos. Lo cierto es que los pájaros no amaban a mi mamá. ¿Qué esclavo puede amar a su tirano? Lo que ellos esperaban era a la comida, no a ella. Creer que a los que yo maltrato me aman, es un engaño. Todo tirano es un engañado.

En el evangelio de hoy aprendí… Un gobierno es dictatorial cuando tiene más poder que autoridad. Mejor dicho, tiene mando, pero no fuerza moral. Es un poder comprado con monedas de corrupción. Jesús nos dice: “Gratuitamente han recibido este poder, ejérzanlo, pues, gratuitamente” … en libertad.

Pensamiento del día… No es libertad que vivamos como en una jaula. Para abrir las puertas de este calabozo político social, dictatorial… sigamos protestando cada uno con su fuerza y su actitud liberadora. Como en el pecar, los seres humanos somos libres de pensamiento, palabra, obra y omisión… y todo esto regido por una buena intención.

Tarea para la casa… Pregúntate… “¿En qué jaula y quién me tiene encerrado? ¿Me dejo enjaular por ideas, por dinero, por una bolsa de comida”? Muchos están enjaulados en el pasado. Pregúntate… “¿tampoco me siento libre para cuestionarme?”.

Padre Ricardo Bulmez. rbulmez@gmail.com

Los Teques – Estado Miranda – Venezuela

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