Por Freddy Riera
Hasta la independencia de los Estados Unidos de América, el 4 de julio de 1776, no se conocía en el mundo a una nación cuya base fundacional fuera una constitución.
Nacía así la primera república del planeta con base en el imperio de la ley. El derecho paso a formar parte de las garantías que conferían igualdad, libertad, seguridad, orden y leyes a todos los ciudadanos por igual, con independencia de poderes.
De modo que, antes de la independencia de Estados Unidos, el mundo se regía por monarquías y colonias, sostenidas y sometidas con el poder de la fuerza, mediante ejércitos particulares, donde la única ley era la que ejercía el monarca de forma arbitraria.
Para que el nuevo estado republicano pudiera garantizar la libertad, igualdad y justicia a sus ciudadanos, era indispensable la introducción del “Derecho” como respaldo de la fuerza y la coerción, y además, para que esa fuerza y coerción, tuvieran asidero en el Derecho, y que las leyes a su vez, fueran aplicadas y respetadas por igual por todos los ciudadanos, incluyendo a quienes ejercen el poder.
En una república, el poder está dividido, eliminando la perniciosa concentración en el monarca. El poder en una república está repartido entre el Ejecutivo, Legislativo y Judicial; cada uno con funciones y deberes claramente establecidos.
Debe haber en primer lugar, independencia entre estos tres poderes, sin interferencias entre ellos. El estado tendrá el monopolio de la fuerza y la coerción amparado en leyes, para hacerla cumplir.
La fuerza no puede ser ejercida por ningún ciudadano. Corresponde al estado ejercerla para garantizar el cumplimiento de la ley por igual a todos los ciudadanos, de ahí que, el principal elemento a implantar en una república, sean los poderes públicos independientes, mediante la introducción del derecho en la ecuación Estado, Poder y Derecho.
Otro elemento importante para el funcionamiento de una república independiente es el concepto de «federación», es decir, la reunión de varias regiones independientes, que juntas, bajo una misma constitución, conforman una confederación, teniendo cada provincia o federación sus propias leyes.
Venezuela nació como un estado confederado; así fue desde la primera constitución del 11 de abril de 1811. En 1821 fue la constitución de la Gran Colombia, y en 1830 ocurrió su disolución, y con ella la eliminación del estado confederado. Fue una constitución centralista. En 1854 estalla la Guerra Federal donde se enfrentan el bando Liberal (Federalistas-Falcón-Zamora) y Conservadores (Centralistas-Páez), ganando el Federalismo en el año de 1863 con Juan Crisóstomo Falcón a la cabeza.
En 1864, la nueva constitución adopta el nombre de “Estados Unidos de Venezuela”, acorde con el espíritu de estado confederado, y como resultado de haber ganado la guerra el bando federalista. Este nombre se mantuvo hasta el año de 1953, cuando una nueva constitución cambia el nombre a “República de Venezuela”.
La Revolución Restauradora encabezada por Cipriano Castro ante las reformas a la constitución entre 1891 y 1893, tuvo como propósito restituir el poder de las provincias frente al poder central, pero el caudillo de los Andes, Juan Vicente Gómez aplastó esa pretensión y puso fin definitivamente al ciclo del Estado Federal, iniciando un nuevo ciclo histórico, al del Estado Autocrático Centralizado, iniciado en 1908 hasta 1945.
En 1922, la empresa petrolera norteamericana VOC logro perforar un pozo llamado el Barroso II, en Cabimas, Estado Zulia, revelando el enorme potencial de Venezuela. Eso ocurrió a mediados del período Gomecista. En adelante, Venezuela sería otra. La enorme riqueza descubierta en el Estado Zulia tendría más adelante una influencia determinante para descartar de plano el modelo federalista.
Después de la muerte de Gómez en 1945, el modelo centralizado se mantendrá vigente hasta el día de hoy.
El argumento esgrimido para justificar la eliminación del estado confederado e incluir el centralismo y el estatismo en las constituciones siguientes fue asegurar un desarrollo igualitario para el país, que permitiera una distribución proporcional de la renta petrolera, de tal forma que se viera beneficiado todo el país, y no que solamente se viera beneficiado un solo estado.
De esa forma, el estado Zulia fue despojado de su riqueza, siendo mayormente beneficiada la capital de la república, hasta el día de hoy.
Así, nuestra democracia de partidos, centralizada, chucuta, renca, a partir de 1958, daba sus primeros pasos, inundada de petrodólares; suficientes para ocultar cualquier ineficiencia derivada del modelo impuesto.
Aunque el Derecho formaba parte de la ecuación de una nueva república, esta había sido mutilada, al eliminar en elemento clave: la federación.
Ese error cobro muy fuerte, y casi por la fuerza, después del caracazo, en 1994, CAP aprobaría la primera reforma al poder municipal permitiendo la elección directa y uninominal de gobernadores.
Hoy en día, nuestro país es gobernado a la fuerza. El Derecho ha sido desechado, el centralismo ha vuelto por sus fueros, y en definitiva, después de haber pasado por tantos vaivenes desde nuestra independencia, tal parece que nunca hemos estado preparados para asumir un estado a la altura de una verdadera república.
Tal parece que el Juan Bimba del pasado, sigue mas vivo que nunca.
Naples-Fl-EEUU
09 de noviembre de 2019

Muy bueno Freddy, un terrible error ese cambio de republica federal dentro de Vemnezuela . De alli en adelante se le dio la estocada fatal a Venezuela para llegar tener ese poder centralizados con unos corruptos que manejan el pais . Norte America ( USA y Canada ) aun sigue manteniendo el sistema de una Republica Federal y aun existen buenas democracias que funcionan ( hasta la fecha ) con claridad y transparencia . Por cierto Suiza tambien es una republica federal y como muestran los numeros esos paises con el sistema de republica federal no pasan hambre y la corrupcion es menor .
Enzo, tal como tu lo afirmas, el devenir de la historia nos muestra que las repúblicas con sistemas federales han progresado mucho más.