Inmediatez; inversión vs gasto

VALORES – ÁLVARO RAMÍREZ – EL CANDIL – AÑO III – N° 125.

En estos días escuchaba las declaraciones de un empresario por una demanda por impago de deudas contraídas, hace 3 años que decía: “En Colombia es muy difícil ser empresario”.

Escuchándolo se podría concluir algo así como: “Tengo derecho a pedir prestado, si necesito gastar no pago lo adeudado, si no pago lo adeudado la culpa es del estado y puesto que puedo culpar al estado, pidamos prestado”.

¿Simple verdad?

Recuerdo que siendo niño, empezó a hacerse eco una campaña publicitaria que según mi opinión significó un quiebre en la tendencia conservadora y mesurada del gasto doméstico, al menos en Latinoamérica: «Viaje ahora, pague después»

Fue, según mi entender, la conquista de los presupuestos familiares por la oferta de bienes y servicios y la introducción del endeudamiento para gasto, no solo para inversión. Tradicionalmente los presupuestos familiares disciplinados, tenían un rubro que se titulaba «Ahorros», apoyado por una alcancía que prestaban los bancos. A partir de allí, se cambió literalmente por otros rubros que se llamaron: «Pago vacaciones» «Pago 15 años la nena» «Pago retoque nariz» «Pago fiesta grado niño», además de los tradicionales «Pago casa» «Pago carro».

Fue el comienzo de lo que yo llamo la recompensa inmediata, LA INMEDIATEZ.

El disparo del mercadeo y la publicidad fue innegable.

Sin pensar en juicios, fue una gran contribución a la economía en términos de aumento de la demanda de bienes y servicios. Hoy los bancos, tienen y promocionan como parte de sus productos, los «Préstamos de libre inversión». Hasta la comida en los supermercados se compra a cuotas. Suena a centrifuga que moja a todo el mundo? Es de recordar, cómo también los préstamos de inversión empezaron a “ablandarse” ante la potencialidad para la construcción y la banca. No era extraño por ejemplo hace poco, encontrar préstamos para vehículo y hasta para viviendas sin cuota inicial o con cuotas iniciales diferidas.

Algunas pequeñas dificultades se empezaron a presentar, aunque no llegaban a atentar contra el “Todos Ganan” que había reemplazado el “Todos Ponen” de la perinola. Si nos remontamos un poquito al pasado y como muestra de la naturaleza humana, y aunque ya se nos había olvidado, hasta a la cenicienta en medio de la fiesta se le olvidó su compromiso de pagar la diversión, llegando antes de las 12 y perdió el zapato tratando de cumplir. Afortunadamente llegó un caballero blanco, como si fuera un cuento de hadas, no el estado o el resto de la sociedad, a rescatarla. Para calmar el desasosiego que pudiera aparecer entre los conservadores que no se atrevían a pedir prestado para gastar, por el temor de no poder pagar, se empezó a difundir, “oh publicidad”, una nueva concepción de “inversión”. La fiesta de la niña le ayuda a conseguir un mejor partido, entonces es una inversión. El retoque me ayuda a tener mayor confianza en mí misma y por ende un mejor futuro, entonces es inversión. Las vacaciones no pueden esperar a que ahorre para ellas, es cuestión de salud, entonces es inversión. Un juego de muebles nuevo es menos stress, más salud, entonces es inversión.      

Alguien decía que no sabía para qué le solicitaban llenar documentos para arrendamiento, si el banco le daba una tarjeta de crédito con cupo equivalente al alquiler de un año. De hecho, hoy en día los contratos de arrendamiento se aprueban en forma digital automáticamente. Obviamente desde el celular.

En esa carrera por la satisfacción inmediata, como en un vehículo al que ya no hay preocupación por ver si puede frenar, el siguiente paso no podía esperar más. Ponerle precio y representación virtual, casi física, a la confianza. Nacieron las criptomonedas. Sin ningún respaldo diferente a la confianza. Claro que es posible, a posteriori, ver todo tipo de registros, en el celular. Cuál ha sido la variación estadística histórica de su valor hasta en el minuto anterior, y el impacto por declaraciones de inversionistas y de presidentes que juran que son dignos de confianza. La clásica distracción del que y del cómo. Tenemos un ejemplo en un país que conocemos, donde aun con declaraciones presidenciales no ha sido posible manipular la realidad.

Obviamente se ha fortalecido la banca como la administradora de los ahorros de la sociedad.

La tecnología y especialmente la informática y comunicaciones con su gran avance, era la siguiente herramienta que le podía contribuir al ser humano en la satisfacción inmediata de sus necesidades. Yo no debo hacer cola, si me afilio a club VIP. Registro mi firma y no debo desplazarme a la notaría. Registro mi firma digital y no debo enviar documentos. No tengo que pedir prestado al banco, mi sobregiro es automático. No tengo que esperar que se enfríe la casa, puedo encender el aire antes de llegar, desde el celular. No riego el jardín, lo pongo en automático. No tengo que buscar el control remoto, dicto al televisor la orden del programa que deseo ver.  Al fin de cuentas el ser racional, “tiene derecho y lo ayuda la tecnología”, a ver satisfechas sus necesidades en el menor tiempo posible, para dedicar más tiempo a ser productivo y disfrutar de sus logros.  

El “pequeño” problema que hoy se nos presenta como sociedad, es que se nos olvidó que en el mundo “perfecto” puede haber imprevistos. La velocidad para acelerar la economía, basada en una demanda de gasto cada vez mayor, no indicaba que la autopista podría tener obstáculos que amenazaran ese veloz andar. Difícil ser cauto en medio de la fiesta y hoy ante esa dificultad paradójicamente se reafirma la necesidad de no ser pesimista. Hoy es necesario ser optimista, más que ayer, porque “se nos había olvidado que existen pandemias y desastres naturales”. Necesitamos la confianza necesaria para superar las consecuencias de ese olvido.

En circunstancias normales cuando un pais o comunidad encara problemas, se endeuda para superarlos, eso es lo aprendido. Y hasta nos veníamos organizando para ello con los organismos multilaterales de financiamiento y cierta vigilancia. Incómoda para algunos países que no asocian el préstamo a la necesidad de pagarlo, como la cenicienta, pero que permite administrar mejor los aportes de los países afiliados. El problema de las pandemias hoy, es que TODO EL MUNDO necesita dinero para gastar, probablemente más de lo que se produce puntualmente. En otras palabras todos necesitamos usar el “VIAJE AHORA Y PAGUE DESPUES” aunque en este caso debería decirse, sobreviva ahora y pague después.

Es innegable que yendo al nivel micro, los estómagos no pueden esperar. También es innegable que al disminuir la actividad económica, la cadena de ingresos y la “lluvia” de dinero disminuye. A nivel local las economías regionales, conscientes de la necesidad de poner a circular dinero acuden, como en los carros cuando se les descarga la batería, a auxiliar con “batería externa” el vehículo para que arranque y genere nuevamente. El problema es que todo el estacionamiento requiere auxilio al mismo tiempo y hay limitadas y costosas baterías de respaldo, dependiendo del vehículo que la solicite.

Aunque se calcula que el nivel de recesión global por la pandemia es el mayor desde la segunda guerra mundial, también las proyecciones de crecimiento como recuperación como promedio mundial pueden ser de 5.4%. El problema es que cada país es un caso, y aparte de los promedios, sus cifras específicas dependen de la situación y tipo de administración que han traído desde antes de la pandemia.

En su reporte de junio el banco mundial muestra estimados del crecimiento de la deuda externa de los países en un 136% de su producto interno bruto y una variación de la capacidad de ahorro en el mundo de 17.8% prepandemia, a 10% 2021. Según ese mismo informe aunque la recuperación en el mundo se va a sentir, el ingreso per cápita en los países emergentes aun en el 2022 y 2023 va a ser inferior a la prepandemia en -0,8% excluyendo China, vs un 0,7 de crecimiento entre 2010 y 2019.

Ese reporte muestra como los países más preparados por su capacidad de producción y endeudamiento van a salir menos golpeados de la situación.

¿Cómo nos podemos manejar hacia adelante? ¿Volvemos como en el pasado a utilizar nuestra capacidad de ahorro para capitalizar y que la administración de fondos se dirija mayormente a inversiones de capital? Hoy parece que ante la necesidad de activar la economía lo recomendado, como lo han hecho todos los países, es inyectar dinero para activar la demanda y empezar a generar. Es decir tomar nuevamente velocidad. Sin embargo una vez arranque la economía, cómo parece que está sucediendo, ¿Cuál debería ser nuestro perfil? A nivel de microeconomía, ¿inversión vs gasto? ¿La fiesta de la niña, que pudiera llamarse inversión? ¿O el arreglo de la casa?  A nivel macroeconómico ¿el gasto público, o la construcción de infraestructura? En Colombia el incentivo hacia la construcción de nuevas viviendas y su subsidio está mostrando cifras récord este año. Eso parece muy positivo considerando que la construcción es un motor. Sin embargo ¿el balance gasto vs inversión como es? ¿Cuál debemos fijarnos como objetivo?

No soy economista, no sé explicar mucho de lo que puede pasar, o por qué no sucedió, pero sé que en época de escasez, el costo de los productos es más alto y el dinero tiene un precio diferente dependiendo del perfil de quien lo solicite. De su “calificación de riesgo”, que pretende medir su posibilidad de pago. Así, normalmente el pago por sobrevivir es más alto entre quienes tienen menos reservas y capital y “pagan con tarjeta de crédito” o se endeudan para pagar burocracia y empleos improductivos, aunque esos empleos generen demanda. Creería que eso es sobrevivir a corto plazo. Como el atleta que gana con estimulantes, pero se deteriora. Me hace acordar de algunos negocios familiares, donde se paga la nómina con caja o préstamos y nunca se reinvierten utilidades o distribuyen dividendos. O empresas estatales que en vez de producir comercialmente se dedican a distribuir comida, ayudar a pagar burocracia y comprar lealtades políticas a “países hermanos”.  

¿Qué podemos hacer?  Como ciudadanos comunes y por no saber mucho de estos temas económicos, pero electores de líderes que administren nuestros aportes, podemos solicitar como tarea, que cada uno de los aspirantes con su equipo de expertos sometan a la consideración de los ciudadanos, el plan de superación del impacto de la pandemia, reflejado en el presupuesto y en las acciones concretas a tomar por los próximos 4 años. Creo que así aprenderíamos y tendríamos menor posibilidad de equivocarnos que con solo promesas, sin ahondar en el QUE Y EN EL CÓMO.

¿Ud. se le mide a aceptar la misión de solicitar lo anterior en cualquier escenario y oportunidad que se le presente?                  

BOGOTÁ – COLOMBIA

 

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