LA CALLE 2 – SIMÓN PETIT – El Candil Pedregalero – Año II – N° 85 .-
Si hay algo que en este momento identifica a Venezuela en el mundo desde lo musical, sin duda, es la gaita. Lo que fue exclusivo de la región zuliana, en la actualidad, como Patrimonio Cultural de Venezuela hoy podemos decir con orgullo que es nacional. No existe rincón en Venezuela donde no se escuchen gaitas sobre todo cuando se inicia la temporada desde julio hasta diciembre y no hay colegio ni barrio que no conforme un grupo para tocar gaitas en sus liceos y parroquias.
Ya el maestro Aldemaro Romero en una entrevista, lo predijo: _el único ritmo que puede internacionalizarse, por sus características de orden binario y_ _ejecución, es la gaita._ Hoy, con la diáspora, una cantidad de músicos han creado conjuntos en el mundo para dar a conocer la contagiosa gaita. En su mayoría no desperdician la oportunidad de brindar la alegría que la reina del folclor ofrece con cada composición y por ende la nostalgia que significa estar lejos de su patria; y la gaita por su naturaleza, le evoca los más gratos y emotivos momentos de su vida.
Amada por algunos y odiada por otros, la gaita va de la mano con el pan de jamón y la hallaca, con las patinatas y las misas de aguinaldo. Es navidad y aire decembrino. Así se le asocia. Quizá por eso mucha gente al escucharla no puede esconder la tristeza o su añoranza por los seres queridos ausentes de este plano, así como su alegría y regocijo por reencontrarse con la familia y los amigos en las celebraciones propias en este mes de fin de año.
Sin embargo, desde hace algún tiempo (diría en lo particular un poco más de treinta años), los programas gaiteros que comenzaban desde septiembre u octubre para abrir la temporada, ahora comienzan en junio, y hay otros que han tenido la proeza y fortuna de tenerlos de enero a enero. Y es que hay una razón sencilla: si la gaita es una etiqueta de expresión musical de un país, ¿por qué escucharlo solo de octubre a diciembre? ¿Por qué no hacerlo todo el año como la música del llano o los tambores de San Juan, la parranda central o la fulía aragueña?, y si vamos más allá ¿por qué no escucharlo a diario como el merengue dominicano, la ranchera mexicana, el vallenato colombiano o la cumbia sureña? Los temas de la gaita no son unicamente dedicados y reducidos a la pascua y la navidad. Hay una variedad de letras en lo local y expresión de sentimientos en lo universal.
Pero tan importante es la gaita que hoy podemos encontrar apreciaciones bien interesantes en algunos textos de investigación editados por la Universidad del Zulia y también por iniciativa particular, donde se describen las etapas de la gaita y sus tipos, los paradigmas y los mapas psicohistórico sociales, además de su historia. Algo que no ha sucedido con otras expresiones musicales del país cuyas investigaciones se enmarcan en el origen de la tradición, sus campañas de resguardo y preservación, su promoción y difusión; pero no así en la evolución del género y ritmo, como es el caso de la gaita en la que afortunadamente dicha evolución es indirectamente controlada por su tradición.
Hoy incluso se generan debates sobre las formas de abordarla en cuanto a la composición. Los ortodoxos mantienen que su estructura literaria es de estrofas en redondillas con estribillo en sextetas octosílabas, mientras que los reformistas defienden que se puede hacer no solo giros melódicos y el contraste politonal de la armonía, sino una construcción literaria que salga del cánon establecido de la tradición.
Mientras que la gaita de ayer era una parranda de patio y “enlosao”, con los años fue desde esos espacios no convencionales, ganando otros lugares diseñados para los grandes eventos y espectáculos. De tal manera que los escenarios convirtieron a las agrupaciones decanas en organizaciones y maquinarias bien aceitadas, donde en oportunidades prevalece el casting para garantizar no solo una excelente ejecución sino también una perfecta e impecable presencia.
En fin, se puede hablar más de la gaita y llenar muchas cuartillas; pero por el momento, solo me limitaré a decir que ella en este 2020, es la que más se ha volcado en las redes sociales con producciones del año y con festivales que, independientemente de las opiniones encontradas y actitudes apasionadas, ha convocado a una cantidad de grupos, músicos y compositores en torno a ella.
Sorprende cómo no deja de producirse y registrar el testimonio para seguirla consolidando como la reina del folclor y como patrimonio cultural de Venezuela, con visos y fuerte aspiración a ser de la humanidad en los próximos años. El grito de “Venga Gaita” hoy por hoy es el clarín para seguir adelante en la batalla por el país, por la humanidad y por ella misma.
Punto Fijo – Península de Paraguaná – Estado Falcón – Venezuela.

La verdad es que la situación pais que nos hizo abandonar nuestra tierra ha permitido la difusión de nuestra Gata por todo el mundo y con excelente aceptación, por lo menos en Santiago de Chile hay como 7 conjuntos gaiteros ya formados y celebramos la bajada de la Chinita, el amanecer gaitero y la procesión del 18.