EL CANDIL – AÑO III – N° 139.
Inteligencia y sabiduría no son lo mismo, aunque en el lenguaje cotidiano utilicemos los dos términos de manera indistinta. vivimos en una sociedad donde se valora la eficiencia y los resultados, ahí donde en apariencia, solo los más inteligentes parecen estar destinados a triunfar.

Sin embargo, a menudo olvidamos una dimensión excepcional: la sabiduría. al fin y al cabo, solo logran una felicidad auténtica aquellos que hacen uso de esta dimensión al guiarse por sus valores. al preocuparse por hacer uso de la bondad aplicando una visión más optimista a la vida. La sabiduría incorpora la bondad en sus decisiones.
¿Qué es la bondad? en términos generales la bondad es definida como una inclinación o tendencia natural del ser humano a hacer el bien, siempre dispuesto a ayudar a quien lo necesita de una forma amable y generosa.

Si buscamos ahora en el diccionario el término sabiduría nos encontraremos una definición sencilla: facultad de las personas para actuar con sensatez, prudencia o acierto. ahora bien, la primera pregunta que se nos viene a la cabeza es ¿entonces la inteligencia no nos dota de esa capacidad para movernos en nuestro día a día del mismo modo? ¿es que un cociente intelectual medio u alto no nos garantiza el poder tomar decisiones acertadas?
desde luego. no obstante, cabe señalar que la inteligencia tiene matices. así, el estilo de personalidad y la madurez emocional son condicionantes que influyen sin duda el buen hacer de la persona brillante, y su potencial más o menos hábil para invertir en su propio bienestar y en el de los demás.
es más, estudios como el llevado a cabo en la universidad de nanjing, china, por ejemplo, nos señalan algo interesante. el ser humano debería aspirar a una nueva forma de inteligencia: esa donde se integra la sabiduría y la integridad moral.
La ley y Anna Frank:

The people who hid Anne Frank were breaking the law.
The people who killed Anne Frank were following the law. Las personas que escondieron a Ana Frank estaban violando la ley. (actuaban con sabiduría). Las personas que mataron a Ana Frank estaban siguiendo la ley. Las personas sabias toman mejores decisiones – La inteligencia se puede usar para la bondad o la maldad.
Inteligencia y sabiduría en la Biblia:
Eclesiastés 7:10. Nunca preguntes por qué todo tiempo pasado fue mejor. no es de sabios hacer tales preguntas.
Proverbios 2:6. Porque el señor da la sabiduría; conocimiento y ciencia brotan de sus labios.
Colosenses 4:5-6 compórtense sabiamente con los que no creen en cristo, aprovechando al máximo cada momento oportuno. que su conversación sea siempre amena y de buen gusto. así sabrán cómo responder a cada uno.
Proverbios 16:16. Más vale adquirir sabiduría que oro; más vale adquirir inteligencia que plata.
Santiago 1:5. Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a dios, y él se la dará, pues dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie.
Santiago 3:17. En cambio, la sabiduría que desciende del cielo es ante todo pura, y además pacífica, bondadosa, dócil, llena de compasión y de buenos frutos, imparcial y sincera.
proverbios 16:16 más vale adquirir sabiduría que oro; más vale adquirir inteligencia que plata.
Norfolk – Virginia – EEUU

Muchas personas confunden la inteligencia con la sabiduría. Peroaunque muchas personas sabias son también inteligentes, no todas las personas inteligentes son sabias. La sabiduría es la habilidad de una persona para emitir juicios certeros, basados en el conocimiento y la experiencia. Una destreza que ha sido enormemente valorada desde la antigüedad, en todas y cada una de las grandes tradiciones filosóficas y religiosas. Una persona sabia es un líder natural, al menos en aquello en lo que es especialista, y todos acudimos a pedirle consejo si tenemos un problema. Pero ¿qué distingue exactamente a los sabios? En 1995, un grupo de investigadores liderado por los psicólogos Paul Baltes y Ursula Staudinger trató de discernir esta cuestión pidiendo a un grupo de reconocidos periodistas que nombraran a las figuras públicas que consideraban sabias. Los investigadores sintetizaron la lista original quedándose conun grupo de líderes sociales, religiosos, científicos y culturales, que la mayoría coincidía en señalar como personas sabias. Tras esto, compararon la “lista de sabios” con otra lista de profesionales de éxito (abogados, médicos, profesores, científicos…), que nadie consideraba sabios.