Por Tarso Vidal

«No es solo tener la voluntad para seguir adelante por una causa justa, sino, seguir adelante cuando la fuerza te abandona, o cuando el contrario opone resistencia permanente y te quiere amedrentar o asustar»
Tarso Vidal
Ejemplos de VALENTÍA de personas muy jóvenes , por no decir niños, se ven siempre a través de los medios noticiosos. Y en el pasado histórico tenemos los casos del joven DAVID, en su combate con el gigante Goliat. El joven DANIEL, personaje bíblico también, quien enfrento a los leones en la fosa, sin que se atrevieron a tocarlo. A TARCISIO, el pre-puber, quien le llevo la ‘hostia’ a los cristianos que estaban en la cárcel romana sin dejar que se la arrebataran, dando su vida por una noble misión. Veamos en detalle este ultimo ejemplo:

Tarcisio: ejemplo de valentía en la antigüedad
¿Puede un niño de once años dar la vida por Jesucristo?
Si, si puede, y un niño que dio la vida por Jesús eucaristía fue el joven Tarcisio.
Su historia es la siguiente: Tarcisio vivió en la época del Imperio Romano –, y era ayudante o monaguillo en la Misa.
En esa época, el emperador romano, que se llamaba Valeriano, y sus soldados, perseguían a los que creían en Jesús, y por eso los cristianos tenían que reunirse en cuevas bajo tierra, que se llaman “catacumbas”, para celebrar la Misa y para orar, porque si los veían orando afuera, los metían en la cárcel, y después los llevaban al Circo de Roma, para que los comiesen los leones.
Sucedió que un día, después de participar de la Misa en una catacumba que se llamaba “San Calixto”, el Papa de ese entonces – preguntó si alguno podía llevar la comunión a los cristianos que estaban presos –habían muchos cristianos presos, pero estaban presos no porque hubieran hecho cosas malas, sino porque creían en Jesús-.
El niño Tarcisio le dijo al Papa Sixto que él podía llevar la comunión, porque como era muy joven, nadie iba a sospechar de él. El Papa Sixto le dijo que bueno, que entonces llevara él la comunión, y así lo hizo Tarcisio, y para eso, el Papa puso la Hostia consagrada, es decir, a Jesús Eucaristía, en un recipiente que se llama “teca”. Tarcisio tomó la teca entre sus manos, la cubrió con un paño, y salió de la catacumba, en dirección a la cárcel.
Cuando iba caminando, desde la catacumba hacia la cárcel, se encontró con un grupo de jóvenes que no creían en Jesucristo, y que por eso se llamaban “paganos” (los paganos son los que creen en supersticiones, como el Gauchito Gil, la Difunta Correa, o en el horóscopo, o en las cartas, o en cosas por el estilo).
Primero, los jóvenes invitaron a Tarcisio a jugar, pero él les dijo que estaba ocupado, y siguió caminando. Pero los jóvenes lo siguieron, y le dijeron que les mostrara qué era lo que llevaba en su mano. Uno de ellos dijo: “Ah, debe ser eso que los cristianos llaman “los misterios””. Pero Tarcisio sabía que si él les daba la Hostia, los jóvenes paganos, como no creían en Jesús, y como no habían hecho la comunión y no sabían que ahí estaba Jesús, iban a agarrar la Hostia y la iban a pisotear, y pisotear la Hostia es pisotear a Jesús, y por eso Tarcisio les dijo que no les iba a dar la Eucaristía.
Entonces los jóvenes se enojaron mucho, y le comenzaron a empujar y a pegar, primero cachetazos, y después trompadas y patadas, y como le pegaban tanto, lo hicieron caer. Cuando Tarcisio estaba en el suelo, en vez de ayudarlo a levantarse y dejarle de pegarle, le empezaron a tirar piedras, y le tiraron tantas piedras, que Tarcisio empezó a sangrar, hasta que perdió el conocimiento. Entonces los jóvenes paganos trataron de abrirle las manos, para sacarle la teca y pisar a Jesús Eucaristía, pero ahí Dios hizo un milagro: le dio tanta fuerza a Tarcisio, que ni siquiera entre todos los jóvenes juntos pudieron abrirle las manos, y tan fuerte estaban cerradas, que tampoco después de muerto pudieron abrirlas.
Tarcisio estaba tirado en el suelo, con los jóvenes encima, tratando de abrir sus manos, y fue ahí que pasó un soldado cristiano, que se llamaba Cuadrado. Éste levantó a Tarcisio, y lo llevó a una catacumba, en donde el niño murió.
De esa manera, Tarcisio impidió que pisotearan a Jesús Eucaristía. Tarcisio, de sólo once años, y en un acto de VALENTIA dio la vida por Jesús Eucaristía, y Jesús lo recompensó con el cielo, porque ahora Tarcisio está en el cielo para siempre, junto a El, en las Cortes Celestiales
NOSOTROS NO LLEVAMOS LA EUCARISTÍA EN LA MANO, COMO TARCISIO, SINO QUE LA LLEVAMOS EN EL CORAZÓN, PORQUE DESPUÉS DE COMULGAR, JESÚS EUCARISTÍA SE QUEDA EN NUESTRO CORAZÓN. CON VALENTÍA SIEGUIREMOS HASTA LA VICTORIA FINAL…!

Virginia, EEUU
11 de mayo de 2019
