DE HISTORIA Y ALGO MAS – MIRELA QUERO DE TRINCA – El Candil Pedregalero – Año II – N° 91 .-
GOBIERNO DE RAFAEL CALDERA. 1969-1974
En las elecciones realizadas en 1968, resalta la solidez democrática de Venezuela, donde por primera vez, un candidato de la oposición llegaba al poder por medio de elecciones. En efecto, bajo la consigna del Cambio triunfa el candidato del partido Copei, Rafael Caldera, quien durante su período de gobierno desde 1969 hasta 1974, emprenderá un gobierno de nacionalismo democrático.
El presidente Caldera heredó los rezagos de la subversión armada que había perturbado internamente a Venezuela durante los períodos presidenciales de Rómulo Betancourt y Raúl Leoni; pero tuvo la fortuna de contar con mejores precios internacionales en el principal producto de exportación venezolano, el petróleo, lo que facilitó sus objetivos de política interna, ya que los grandes ingresos percibidos proporcionaron un ambiente de prosperidad y optimismo, y facilitaron una mayor acción en el ámbito externo.
Durante su gobierno se empeñó en lograr la paz social interna y para ello emprendió una Política de Pacificación, de los grupos izquierdistas alzados en armas contra la República desde 1960, logrando incorporar al Partido Comunista de Venezuela (PCV) y al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) al libre juego democrático y a la vida política del país sin renunciar a sus principios ideológicos.
Se destacan como logros de su mandato, la nacionalización del gas, la Ley de Reversión Petrolera, los programas de construcción de viviendas, la reforma educativa, la regionalización del desarrollo y la llamada “Conquista del Sur”.
En el escenario internacional y en el campo de las relaciones internacionales bilaterales y multilaterales, el presidente Caldera sustituye la Doctrina Betancourt por una política de cooperación latinoamericana, de solidaridad pluralista latinoamericana, basada en el respeto a la igualdad jurídica de los Estados y el principio de no intervención, propugnando el establecimiento de relaciones entre gobiernos, independientemente de su origen, ya fuera democrático o de facto; y la promoción de la justicia social internacional, del bien común internacional, lo que conduce a la distensión con los países comunistas, la entrada de Venezuela al Acuerdo de Cartagena o Pacto Andino, la denuncia del Tratado de Comercio y Reciprocidad con Estados Unidos, la firma del Protocolo de Puerto España con Guyana y la proclamación de Venezuela como país caribeño, que apoyada en su creciente bonanza fiscal reivindica su derecho a tener una mayor presencia en el área.
Bajo la consigna del Pluralismo Ideológico, la política exterior venezolana se diversifica en relación a los países y a los asuntos que contempla, logrando mayor presencia en los escenarios internacionales e incrementando las relaciones comerciales, culturales, políticas con una mayor cantidad de países, sin subordinarlas a posiciones ideológicas, prevaleciendo el concepto de multipolaridad en contraposición al anterior alineamiento con Occidente. Durante su mandato, la perspectiva «Norte-Sur» empieza a tener vigencia en las relaciones internacionales, por encima de la confrontación «Este-Oeste».
Basado en estos principios, la política internacional de su gobierno estuvo dirigida a la expansión de sus relaciones económicas, culturales y sociales, que se convierten en objetos propios de la política exterior; hubo un mayor acercamiento a América Latina, especialmente a Centroamérica y el Caribe, mediante intercambio de visitas tanto presidenciales como ministeriales y de comisiones especiales.
En el área de la cooperación técnica con los países del área de El Caribe y el Mercado Común Centroamericano, se brindó asistencia y se concedieron becas en varios sectores tales como la alfabetización y educación de adultos, desarrollo de la comunidad, capacitación femenina, capacitación agraria, escuelas radiofónicas, actividades de la juventud, reforma agraria, salud pública, vivienda y planificación urbana, economía y legislación minera y petrolera, formación de oficiales de las Fuerzas Armadas, promoción industrial, seguridad e higiene industrial, formación profesional, rehabilitación vocacional, industrias forestales, tecnología de maderas, artesanía y mediana industria; asesoramiento en el proceso de reforma administrativa, organización y métodos, técnicas presupuestarias, transporte, el incremento del comercio y la conveniencia de formar empresas mixtas. Se suscribieron convenios de cooperación técnica y cultural, se estudió la celebración de convenios bilaterales de créditos recíprocos entre los Bancos Centrales, la cooperación al Fondo Centroamericano de Estabilización Monetaria y al Banco Centroamericano de Integración Económica.
En su tercer Mensaje Presidencial, el presidente Caldera destacaba su viaje a Curazao como la “…primera visita oficial que un Jefe de Estado de Venezuela ha hecho a la vecina Antilla…” donde asistió al Sesquicentenario del fallecimiento del Almirante Luis Brión. Posteriormente anunció el establecimiento del servicio de ferrys entre Venezuela, Curazao y Aruba, y la derogación del 30% antillano, impuesto establecido por la Ley del 27 de mayo de 1877, que se recargaba sobre las mercancías procedentes de las Antillas neerlandesas.
Caldera reafirmó la antillanidad de Venezuela y el espíritu de cooperación imperante en las relaciones: “… el Gobierno que presido se ha empeñado en intensificar la amistad y el acercamiento con todos los pueblos del Caribe. Hemos querido que llegue hasta esos pueblos la imagen real de Venezuela (…) que nunca salió de sus fronteras sino para cooperar con pueblos hermanos, para defender nobles y puros ideales y para servir a la causa de la libertad».
En 1974, el presidente Rafael Caldera se despide de la Presidencia, dejando consolidada la democracia representativa, resaltando que mientras en América Latina la democracia cosechaba reveses, Venezuela se aprestaba a traspasar el poder a un candidato de oposición triunfante en las elecciones.
Monterrey – Estado de Nuevo León -México
