EL CANDIL – AÑO III – N° 136.
Prólogo por Albani Cordero
Déjate llevar por los impulsos de tu corazón no siempre por las razones. Te regalo esta frase: “Yo no amo el dinero, pero lo necesito. ¡Cómo gasto!… Y amo a las personas, aunque no siempre las necesite. Pero… ¡cómo quisiera amarlas más”. Dios es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.
Lucas 14, 1-6.
“Un sábado, Jesús fue a comer en casa de uno de los jefes de los fariseos, y éstos estaban espiándolo. Había allí, frente a Él, un enfermo de hidropesía, y Jesús, dirigiéndose a los escribas y fariseos, les preguntó: “¿Está permitido curar en sábado o no?”. Ellos se quedaron callados. Entonces Jesús tocó con la mano al enfermo, lo curó y le dijo que se fuera. Y dirigiéndose a ellos les preguntó: “Si a alguno de ustedes se le cae en un pozo su burro o su buey, ¿no lo saca enseguida, aunque sea sábado?”. Y ellos no supieron qué contestarle”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Reflexión por Ricardo Bulmez
El evangelio de hoy insiste en las actitudes farisaicas que todavía hay en cada uno de nosotros. Ahí siguen y ahí están. Los actores mueren, pero no las actitudes. Es más fácil conquistar un título universitario que una virtud o aprender a perdonar. El grupo de los fariseos llegaron hasta el siglo II. Pero los talantes farisaicos o hipócritas andan por todas partes, se visten de todas las virtudes y ostentan todos los logros humanos.
El fariseo cumple la Ley de Dios solamente para ser visto y alabado por la gente. Es perfeccionista y se esconde en la disciplina. Y quien practica estas dos actitudes se hunde y arrastra a los demás. Al mismo tiempo, el disciplinado es irresponsable porque traga mucha mentira, mucha disimulación. Por eso, no hagas de tu hijo un ser disciplinado, no te quedes en esto. No niego que la disciplina sea un punto importante en el desarrollo humano. Pero, ¡es sólo un punto! ¡Qué valor puede tener un punto! Tiene más valor un punto y coma, (;>.).
El fariseo se cree perfecto y hace que los demás lo imiten y aprendan de él. Con respecto a esto, me hizo pensar una conversación que escuché en la radio entre un niño y una profesional de la conducta. Ésta le hacía al niño algunas preguntas muy coloquiales. Entre ellas la profesional preguntó: “¿Qué es un abrigo?”. El niño respondió: “Un abrigo es lo que mi mamá me pone cuando ella tiene mucho frío”. “Los demás deben ser lo que yo soy y como yo pienso”… Esto es ser fariseo. Si usas la mano derecha solamente para santiguarte y para sacar a tu “burro o a tu buey” cuando se caen en un pozo, pero nunca la usas para saludar ni para curar a un enfermo, eres un fariseo. Como dijo Jesús: “Si a alguno de ustedes se le cae en un pozo su burro o su buey, ¿no lo saca enseguida, aunque sea sábado? Y ellos no supieron qué contestarle”.
-¿Me permites una pregunta?
-¡Boquiabierta!… ¡Tabas´perdío!… Sí, dime.
-Cuando Jesús habla de sacar del pozo al burro o al buey, ¿a quién se refiere?
-Mira, Boquiabierta, si quieres que te sea honesto… reconozco que el buey soy yo.
-¡Jijijijijij!… ¡Te hice caer!… ¡Eres el buey!
-Y tú el burro … ¡y con la boca abierta!
En el evangelio de hoy aprendí… Que, a veces, es mejor un “me equivoqué” a un “cumplí”. Porque siempre fallaré, pero no siempre acertaré. Que lo que se oye hay que tomarlo en serio, pero no tanto. Que no hagas de tu hijo un esclavo disciplinado, más bien, anhela que sea un ser feliz. La disciplina es como un empleado formal… su meta es cumplir con el horario… más que con el trabajo.
Pensamiento del día… Haz de tu hijo un ser que aprenda a amarse, no a sufrir. Todo cumplimiento de cualquier ley sin amor, aunque sean medidas religiosas, no tienen ningún valor. Reverenciar la bandera y al himno nacional no tiene ningún sentido si no se respeta al prójimo.
Tarea para la casa… Medita, mínimo, en tres acciones que haces solamente por cumplir, para que te vean o por algún egoísmo. No es lo mismo interés personal que egoísta. Éste es estar bien… el otro, es estar bien para sí y para el servicio de los demás.
Padre Ricardo Bulmez. rbulmez@gmail.com
