Por Gustavo Coronel
Olvidemos a AD, VP, PSUV, PJ, etc. Venezuela es hoy un país en el cual solamente tres grandes partidos se reparten el poder político y, por ende, lo poco que resta de sus riquezas. La pugna entre estos tres partidos ha sido tan intensa que el botín, originalmente cuantioso, se ha ido reduciendo hasta llegar a las migajas. Desaparecida en gran medida la teta petrolera solo queda fuentes secundarias de ingresos, las cuales todavía son importantes, aunque todas criminales.
Los tres grandes partidos que actúan hoy en Venezuela son: el PDC, el PDBM y la FF.AA.
EL PDC, el Gran Partido de la Corrupción.
Este es un partido de larga tradición en Venezuela, fundado a mediados del siglo XIX por los hermanos Monagas. Ha tenido una larga evolución, pasando de ser casi una oligarquía de sangre, en la cual solo los miembros de las familias dominantes y sus amigos más íntimos tenían membrecía, como fue el caso del gomecismo y, luego, de la dictadura perezjimenista, a democratizarse durante la etapa adecopeyana y, en especial, durante la era chavista que aún está en pleno desarrollo.
Hoy día, el PDC incluye miembros de la pandilla que se hace llamar la revolución socialista del siglo XXI, jóvenes representantes de la llamada aristocracia venezolana, banqueros, contratistas del régimen y miembros de una falsa oposición disfrazados con el ropaje de la conciliación y de la paz para todos los venezolanos.
El Consejo Superior de este partido está actualmente integrado por Nicolás Maduro, un miembro rotatorio de la familia Chávez, Diosdado Cabello, Tareck El Aissami, Alejandro Andrade (de vacaciones), Francisco Convit, Raúl Gorrín y Wilmer Ruperti con asesores legales radicados en Washington o Miami y asesoría bancaria suiza. Este partido disfruta de la protección y complicidad de gobiernos amigos como los de Turquía, Cuba, Nicaragua y Rusia.
Tiene una importante fracción disidente, la Fracción del Largo, dirigida por Rafael Ramírez Carreño, radicada hoy en Europa, especializada en lavado de dinero y en evadir la acción de la justicia internacional. Esta fracción aspira a regresar al poder, ayudada por el dinero que ha acumulado en Andorra, España y otros países complacientes.
Las fuentes de ingreso del Partido de la Corrupción se han tenido que diversificar del petróleo, rubro que ha colapsado, para abarcar contrabando, narcotráfico, minería ilegal, lavado de dinero, venta de pasaportes y otros documentos al terrorismo internacional, importaciones fraudulentas, manipulaciones bancarias de todo tipo, los CLAP, el bachaqueo organizado en mafias, toda una gama de actividades criminales que le sirven para exprimir las riquezas decrecientes del país. Sus miembros han abandonado toda vergüenza, remplazándola por el orgullo de ser corruptos y se pavonean ante el mundo en los grandes hoteles y en los más costosos restaurantes del mundo. Uno de ellos, hoy aparentemente en la cárcel por rencillas inter-pandillas, se hizo famoso dando propinas de 5000 euros en los restaurantes de París.
Especialmente doloroso ha sido observar cómo apellidos que pretendían ser de honesta prosapia se ven hoy rebautizados como bolichicos ante el silencio aprobatorio de sus familiares. Quizás no hay mayor evidencia de la degradación venezolana que está sumisión de la “aristocracia” caraqueña al pantano chavista-madurista.
EL PDBM, EL GRAN PARTIDO DEL BOCHINCHE Y LA MEDIOCRIDAD
El segundo de los grandes partidos venezolanos es también de larga trayectoria en Venezuela. Fue fundado en el Siglo XIX por Ezequiel Zamora y Antonio Leocadio Guzmán y remozado y consolidado en el Siglo XXI por Hugo Chávez. Antonio Leocadio Guzmán articuló su lema y definió su esencia cuando dijo: “Es que, si yo ellos dicen federalismo, nosotros decimos centralismo”. Es decir, la misma filosofía política del torero quien decía “si el toro me mata en Sevilla, que me entierren en Madrid…… o a la inversa”. Por joder.
07 de diciembre de 2019
