¡Mala costumbre…!

SIN SECRETOS – NERVIS NAVA – EL CANDIL – AÑO III – N° 152.

“La mayor desgracia de un hombre sabio y la mayor infelicidad del tonto, están basadas en las costumbres”

F. Schubert

Definitivamente los seres humanos más que racionales, somos emocionales, de allí la importancia de aprender “racionalmente” a conocer, manejar y controlar las emociones; porque a través de ellas podemos mantener una mejor salud mental, al tiempo que nos desenvolvemos en un contorno sin permitir la manipulación externa, tanto de segundas o terceras personas, y cualquier otro medio, personal o virtual.

Dentro de algunas de las emociones que podemos experimentar tenemos la autocompasión y la lástima; que nos  producen un fuerte impacto, ya que tales emociones resultan perjudiciales  al generar actitudes negativas hacia uno mismo al asumir conductas con elevado malestar en quien las experimenta, lo que puede llevarnos a cometer errores y colocarnos en situaciones muy difíciles;  porque nos negamos o resistimos a aceptar una realidad, y no siempre se obtiene lo que se quiere, surgiendo un sufrimiento en forma de estrés, autocrítica y frustración; y es cuando entra la “Mala costumbre” de asumir las conductas manipuladoras, entrando  en el terreno de la lástima.

Los especialistas en la materia recomiendan dentro del proceso de conocer nuestras emociones, y controlarlas, que hasta cierto punto se puede recurrir a poner en práctica la “autocompasión”, o sea,  prestar atención a nuestro propio sufrimiento, aceptando sin crítica y sin juzgarnos, reconociendo la experiencia, sin adquirir la “Mala costumbre” de la lastimita, porque de esta forma la autocompasión ya no podría ser una herramienta indulgente ni nos permitiría tener una visión más realista de la situación; así tenemos que la autocompasión y victimización, puede hundirnos o sanarnos, según sea nuestra forma de ver el sufrimiento, ya que no debemos caer en los extremos porque son viciosos, aprender que toda situación hay que colocarla en una balanza, para obtener el equilibrio, y manejar de la mejor manera posible nuestras emociones; sin que ello destruya nuestra percepción y cotidianidad; desencadenando estados de inestabilidad, depresión y pérdidas.

“Hay demasiada gente diciéndote lo que tienes que hacer; Cómo,  cuándo, dónde, y eso hace perder el tiempo”

Ángel Haro

Tomar conciencia que somos seres en evolución, aprender a tomar control emocional es de extrema importancia, porque ello nos permite evitar la “Mala costumbre” de la generalidad de nuestros congéneres que a través del lenguaje, pretenden despertar la autocompasión y la lástima con fines manipulables; y eso puede observarse en las diferentes relaciones, tanto a nivel familiar, personal, laboral, y sobre todo es el camino utilizado específicamente en el mundo político, ver como los dirigentes con su lenguaje llevan a las masas a exacerbar un sentimiento de dolor; tal puede ser el caso muy común en estos días en Venezuela, cuando claramente se ve como en vez de ir a la raíz del problema y buscar por allí la solución, los políticos andan como los monos por las ramas, tratando de levantar “mártires” dentro de las personas que en épocas recientemente pasadas fueron asesinadas.

Gran cantidad de jóvenes asistentes a las protestas realizadas, más que “mártires” fueron “VÍCTIMAS de un sistema genocida que ha destruido al país; pero como dice una expresión, siempre hay quien quiere “pescar en río revuelto”,  y no falta quienes mantienen la “Mala costumbre”  de traer a la memoria del colectivo esas muertes para despertar la compasión en el resto, obtener un seguimiento de las mismas – a través de la compasión- continuar en la misma retórica, y mantener la situación  sin ninguna solución.

Parte de la importancia de aprender a manejar las emociones, radica en que ellas forman el motor que nos motiva en el camino evolutivo, pero igualmente tienen la capacidad de paralizarnos; por cuanto si no las controlamos, ellas nos controlaran y nos convertirán en especies de marionetas, y debemos entender que nuestra ecuanimidad, nuestro crecimiento y el control emocional  dependen exclusivamente de nosotros;  para lograr vivir con paz interior, tranquilidad y sosiego en el diario convivir; y como ya lo dijo Lao Tse…”En verdad, el mayor regalo que tienes para ofrecer es el de tu propia Transformación”

 “El secreto de la existencia no consiste solamente en vivir, sino en saber para qué se vive”

F. Dostoyevski

Es extensa la literatura que existe sobre la importancia del control que debemos mantener sobre nuestras emociones, lo que la “salud emocional” significa e infinitas las recomendaciones y sugerencia acerca de cómo aplicarlas para mantenernos emocionalmente estables; la vida es un laberinto y puede ser que cuando creemos conocer la salida, nos llega por sorpresa algún obstáculo que nos obliga a considerar nuestros valores; al sentir que se pierde el control emocional.

Desde el mismo momento de nuestro nacimiento comienza el transitar del crecimiento físico, mental y espiritual, y en esa senda nos enfrentamos a las emociones, haciendo una de dos cosas, las evitamos o permitimos que nos abrumen. Mantener un equilibrio entre los dos polos sería lo ideal, pero claro está que siempre ha sido más fácil, decirlo que hacerlo. Hay días y momentos que nuestras emociones nos invaden de tal manera que colapsamos ante ellas.

Así nos enfrentamos a que la verdadera clave del equilibrio emocional, como muchas otras cosas en la vida, es la conciencia; ser capaces de identificar qué emociones sentimos y por qué, es lo que determina el equilibrio emocional, siendo esto un asunto de autoconciencia, porque a menudo sentimos emociones que no podemos explicar, y comprender nuestras emociones es la única manera de mantenerlas bajo control y es igualmente importante, el conocimiento y preparación que al respecto nos ocupemos de hacer, ya que para vivir una vida en armonía y estar en paz, se debe buscar mantener un equilibrio entre el cuerpo, la mente y el Alma; y eso lo lograremos si adquirimos el conocimiento suficiente  en cuanto al  Universo en el cual vivimos y nos desarrollamos;  ya que todo el equilibrio parte de todo un sistema de leyes las cuales si las quebrantamos, aunque sea por desconocimiento de las mismas, eso no nos librará de las consecuencias, evitándonos vivir con dominio y equilibrio, ejerciendo el poder y control sobre nuestras emociones.

En todo caso, lo más importante es mantener una actitud de “mente alerta y despierta” en cuanto a nuestras reacciones y comportamiento frente a las situaciones que nos corresponde enfrentar cada día.

“Las buenas costumbres se conforman unas con otras, y por eso duran en el tiempo”

Séneca

Se tiene que las “costumbres” buenas o malas, existen dentro de toda sociedad; y ellas conforman las tradiciones de la cultura y de la sociedad; y siendo que las misma son hábitos adquiridos por repetición de actos, y si dentro del comportamiento humano se generalizan más las “Malas costumbres”, pueden llevar a la destrucción de una sociedad, lo que más o menos ha ido aconteciendo en el transcurso del tiempo, que nos ha conducido a una “sociedad distópica”, y es por ello que asociamos el control de las emociones con el  desarrollo de las sociedades; y aunque lo “bueno” o lo “malo” puede variar, hasta de un país a otro, cambiar las malas costumbres o hábitos no resulta nada fácil, por lo que es común decir …..”No se enoje con el mensajero, por el mensaje que lleva…”; lo que si podemos aprender es a controlar son nuestras emociones, que de alguna manera nos conducen a mantener ecuanimidad, paz y serenidad,  sin hacernos “eco” de “Malas costumbres” en detrimento de la sociedad.   ¡HASTA UNA NUEVA OPORTUNIDAD!

NAGUANAGUA – ESTADO CARABOBO – VENEZUELA

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One comment

  1. Hola cuñaita…buenísimo el artículo
    Vivimos un porcentaje de la vida de las malas costumbres….Excelente. Un abrazo…

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