¡..Mañana lo hago…!

EL CANDIL – AÑO III – N° 135.

“Si ya sabes lo que tienes que hacer y no lo haces, entonces estás peor que antes»

Confucio

Vivimos posponiendo, postergando las cosas que debemos hacer, como si la vida fuera eterna, y terminamos haciendo cosas de forma mediocre pudiendo hacer cosas extraordinarias, sencillamente porque se nos va la vida en una cascada de eventos que son una perdedera de tiempo en las actuales circunstancias de la vida, cuando lo primero que se hace a primera hora del día es posesionarnos del celular, encender un TV, una radio, porque hay que ver el whatsapp, el Messenger, enterarnos de las publicaciones del Facebook, lo último publicado por Google, informarnos cuáles serán los compromisos sociales y familiares del próximo fin de semana y todo lo demás que tenemos pendiente, pasa a otro plano, diciéndonos …luego lo hago, todavía hay tiempo.  Ese hábito de dejar para más tarde,  o para mañana, las actividades u obligaciones pendientes, evadirlas, ocultarlas, dejarlas guardadas para otro momento se conoce en la actualidad como “procrastinar”; y acostumbrarnos a esta actitud, nos genera culpa, miedo, estress, malestar, incomodidad, inseguridad, remordimiento, angustia y ansiedad, colocándonos en un estado alterado de emociones.

Estamos  conscientes de que el actual estilo y agenda de vida, están marcados por la velocidad, la falta de tiempo, el estrés, la presión laboral, entre otras cosa, sin embargo, ¿es posible otro ritmo de vida? ¿Una vida más simple, sin tantas complicaciones? Porque como consecuencia de ese estilo de vida, la humanidad se ha deshumanizado, intentando vivir  dominando  a los demás, vivir contra el reloj, y todo ello solo causa mucho enojo, enfado, ira, porque al estar compitiendo con los demás, con nosotros mismos e intentando tener todo programado y controlado, nos hemos vuelto especialistas en “Procrastinar…Postergar….Posponer…” y ello de alguna manera nos aleja de la vida y su vitalidad, alterando nuestra salud física, psíquica y generando mucho sufrimiento; y al no realizar las cosas en el momento indicado, hace que uno se quede estancado y mal, con una sensación muy desagradable, con una autoestima dañada y resentida, y con un sinfín de “asuntos pendientes”.

¿Por qué postergar vuestros proyectos? Comenzar ahora mismo y decid: He aquí, el momento preciso”

Tomás de Kempis

No valen los auto-engaños y justificaciones que utilizamos para ir posponiendo, ya que ello no calma la necesidad de sentirse alguien respetado por su coraje, para cumplir con sus decisiones, y realizar sus deseos. “Procrastinar…Posponer, Postergar…” dejar para mañana lo que se puede hacer hoy, no es nada positivo,  ya que parte de la felicidad es  hacer las cosas que  sabemos que tenemos que hacer, y hacerlas en el momento que sabemos se deben hacer; actuando antes de que nos tome el infinito de las distracciones, diciéndonos …ya va …ya lo voy hacer.

Dejar las cosas pendientes tiene su origen principalmente en la educación recibida por nuestros padres, o quienes estuvieron más cercanos en nuestros primeros años; ese ambiente que nos produce la confianza de ser curiosos y no ver la vida como un obstáculo, sino como la oportunidad de ir haciendo cosas nuevas, crecer; y así reafirmar que tanto  nuestros aprendizajes como los acontecimientos importantes están mediados por las emociones, y llevar a cabo nuestros compromisos y metas, forma parte de hacernos sentir bien, de allí  lo fundamental de aprender a controlarlas, antes de ellas nos controlen a nosotros..

Siendo que todos postergamos o procrastinamos en algún momento,  el verdadero problema de “Procrastinar…Posponer… se presenta cuando no es algo puntual, sino que se convierte en un hábito y se es consciente de que hacerlo es perjudicial para nuestra salud emocional; porque los problemas que nos puede generar el hecho de estar posponiendo “lo importante”  trae situaciones y  consecuencias mucho más graves, que afecten nuestra vida profesional, como puede ser la pérdida de algún proyecto importante, por no presentar una propuesta a tiempo, o algo más sencillo como perder la celebración de una reunión, por haber postergado la confección de un disfraz; los motivos van más allá de la pereza, no saber administrar el tiempo, o el perfeccionismo extremo; y aunque procrastinar es algo que puede producir una satisfacción momentánea, porque se esquivan tareas ineludibles, mientras hacemos cosas inútiles , lo cierto es que postergar termina siendo una fuente de problemas y una generación de  estrés.

“Tú puedes retrasarte, pero el tiempo no lo hará”

Benjamin Franklin

Reflejan algunos estudios que las consecuencias asociadas de nuestras acciones, determinan la conducta futura, y que uno de los mayores problemas a nivel mundial en el tema de la procrastinación está dentro de la educación, afectando no solo las calificaciones, sino la salud mental, física y el índice de abandono escolar. No enfrentar cosas nuevas o postergar lo que sabemos que debemos hacer, es una forma de autoprotección para no salir de lo familiar, de la zona de confort; esa zona metafórica en la que nos encontramos y donde las cosas nos resultan conocidas, cómodas y sencillas, es estar dentro en un entorno que se domina.

“La vida siempre comienza un paso fuera de tu zona de confort”

Shannon L. Alder

Todos los seres humanos sin excepción, mantenemos de alguno u otro modo cosas pendientes y ello radica según el biólogo E. Bachrach apoyado en experimentos de neurociencias, quien afirma que el cerebro es sumamente flojo, por lo que siempre está tratando de ahorrar energía, por si en algún momento necesita utilizar la energía disponible para reaccionar, producir adrenalina y tomar buenas decisiones. Es así como en la complejidad del comportamiento del cerebro, cómo aprendemos o desaprendemos conductas, incluyendo como nos resistimos a un nuevo aprendizaje, como es el caso de la “procrastinación”, ya que cuando procrastinamos, buscamos lo fácil y divertido, huyendo de lo difícil y menos placentero, porque estamos tratando de hacer algo que mejore nuestro estado de ánimo, evitando algo que no es tan motivante, así logramos mejorar  el ánimo a corto plazo, pero eso mismo es lo que a largo plazo nos complica la vida: es así como el cerebro de un “procrastinador” busca gratificaciones sencillas, inmediatas, más emocionales; mientras que el cerebro de un “no procrastinador” es planeador, busca gratificaciones postergadas,  más racionales viviendo en un futuro.

“La Procrastinación es tomar la decisión de No hacer algo a pesar de que sabes que a largo plazo

Tim Pychyl

¿Qué hacer para evitar la Procrastinación, o estar en modo de postergar todo? 

Si sabemos  que las emociones forman parte  del “Talón de Aquiles” del ser humano, y una de ellas es el miedo, que nos ha convertido en un montón de “desconectados mentales”, ya que no hacemos lo que sabemos que tenemos que hacer, pagando por esas distracciones, un costo energético y emocional; debemos concientizar entonces que el cerebro es el motor de las decisiones racionales, y  para ello podemos apoyarnos en los pilares de las virtudes como la “Sabiduría, Templanza y Fortaleza” ,  que nos convierte en personas coherentes con responsabilidad, internalizando que siempre haremos lo que tenemos que hacer,  cumplir con nuestro planes en primer lugar diariamente, y para perder el tiempo, lo postergamos y lo dejamos para mañana…..

Hay una procrastinación que es muy fuerte  y es la que  dentro de la cual no está vinculada con un proyecto de vida, como por ejemplo, te dices, “me gustaría bajar de peso”….”quisiera irme de vacaciones” “quiero ayudarte en tus planes”…. son solo anhelos, no se estipulan compromisos, ni plazos,  y es por lo cual, aún cuando son anhelos no los proyectamos como “algo que voy a hacer”  y siempre tendremos como “pendientes” y si algo debemos evitar es tener “pendientes”, porque nos restan demasiada energía y alteran nuestras emociones.

Debemos sacar nuestro cerebro de la zona de confort, y ello pudiera ser realizando pequeñas acciones para acostumbrarlo al cambio, por ejemplo, colocar el bote de la basura en un lugar diferente al habitual, regresar por una ruta diferente a casa, cambiar hábitos alimenticios, cosas pequeñas, ya que el punto es ejercitar el cerebro y sacarlo del automatismo para que pierda el miedo. Otra actividad podría ser a quienes se distraen mucho tiempo en redes sociales, establecer como objetivo, primero avanzar en nuestros objetivos y luego darse como premio, navegar sin rumbo en las redes, pero primero lo primero; o sea establecer horarios para trabajar y distraerse. Son pequeños cambios que pueden establecerse paulatinamente para poner orden en el cerebro, dividiendo las metas muy grandes en pequeñas escalas. ¡HASTA UNA NUEVA OPORTUNIDAD..!

“El secreto para salir adelante, es simplemente empezar”

Mark Twain

Naguanagua – Estado Carabobo – Venezuela

UNETE AL CLUB

¡Se parte de El Candil!

Recibe actualizaciones cada domingo

¡No hacemos spam! Lee nuestra [link]política de privacidad[/link] para obtener más información.

UNETE AL CLUB

¡Se parte de El Candil!

Recibe actualizaciones cada domingo

¡No hacemos spam! Lee nuestra [link]política de privacidad[/link] para obtener más información.

Tu opinión cuenta. Nos permite valorar contenidos.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.