Por Freddy Riera

ANTECEDENTES
El ser humano ha sido dotado por el poder creador de la naturaleza de cinco sentidos que le permiten interactuar con el mundo que está fuera de él. Le permiten la revelación de un mundo exterior que puede ser comprobado que existe, que es real. Por eso se les llama «sentidos objetivos»
Son cinco sensores con cierto nivel de graduación y adaptación al medio donde habita que permiten recoger información del mundo exterior, almacenar esa información en un órgano que hemos llamado cerebro, donde se guarda para uso posterior.
Así tenemos un par de sensores de luz, colores e imágenes, al cual hemos llamado órgano de la visión; también tenemos un sensor de partículas esparcidas en el aire emitidas por otros organismos vivos llamado olfato; un par de sensores para percibir ondas sonoras que se expanden por el aire llamado órgano de la audición; un sensor para distinguir los ácidos, dulces, amargos, salados y una gama de sabores llamado órgano del gusto, y el sensor para percibir temperaturas, texturas y formas llamado órgano del tacto.
Estos cinco sensores se complementan entre sí y permiten establecer características únicas a todo lo existe sobre la tierra. Vale destacar que todos estos sensores son de alcance limitado, ya que hay otras especies animales que poseen los mismos órganos con un poder de recepción aún mayor y otros poseen órganos o sensores para captar y percibir objetos mediante el sonar, por ejemplo.
Los sentidos recogen datos constantemente del mundo exterior y son almacenados y procesados por el cerebro, el cual además tiene la capacidad de memorizar, razonar, pensar, analizar, sacar conclusiones, crear y, por si fuera poco, puede decodificar toda esa información para transmitir y comunicar ideogramas a través de un lenguaje hablado, único y propio del ser humano.
Para el hombre primitivo, la observación de fenómenos naturales como el día y la noche, las tormentas, los huracanes, los truenos y el rayo, los cambios de estación, los fenómenos celestiales, las erupciones volcánicas y los terremotos, la vida y la muerte, le proveyó de datos sobre unos fenómenos naturales que él no controlaba, reconociendo que debía existir una fuerza superior de enorme poder capaz de producir esos eventos. Así nació en el hombre primitivo la idea de un ser superior creador, la idea de tiempo y espacio.
» Todo aquello que no es posible comprobar por medio de nuestros cinco sentidos objetivos cae en el campo del mundo subjetivo.
F. Riera
Esos cinco sensores nos conectan con el mundo real, con el mundo objetivo, con los que podemos ver, sentir, escuchar, oler y degustar; Entonces, aquellos fenómenos sobre los cuales no tenemos control, aquellos fenómenos sobrenaturales, catastróficos a los que no le conseguían explicación, o no podían percibir la presencia de ese ser superior, los llevó a crear, imaginar, suponer, un mundo más allá que solo podían imaginar, crear, inventar, suponer. Todo aquello que no es posible comprobar por medio de nuestros cinco sentidos objetivos cae en el campo del mundo subjetivo.
El mundo “subjetivo” es mucho mas amplio que el mundo “objetivo” dadas las limitaciones propias del ser humano. Ambos mundos, están solo en la mente de cada individuo. De ahí aquella frase, muy sabia de que “Cada cabeza es un mundo”.
Por otro lado, tenemos que en la misma medida que el hombre amplía su “conocimiento objetivo” sobre el mundo donde habita, más posibilidades de supervivencia adquiere, y en esa misma medida reduce el campo subjetivo.
Todo este conjunto de experiencias, reales o imaginarias, más todas las creencias, costumbres y tradiciones, conforman lo que hoy en día los investigadores modernos del comportamiento humano llaman el “mapa mental”.
Particularmente pienso que los “mapas mentales” están relacionados con otro aspecto muy propio de nuestra especie humana como son los “valores humanos”, ya que estos son una parte muy importante de los “mapas mentales”.
Los “valores humanos” vienen siendo como un elemento de equilibrio entre la fuerza del instinto animal y la razón. El que sea predominante en el individuo, gobernará su conducta.
INSTINTO, LIBRE ALBEDRIO VS CÓDIGOS DE CONDUCTA
Ahora bien, analicemos lo siguiente: Los seres vivos, de la especie animal, los no humanos se conducen por medio de su instinto natural. No se inventan reglas, ni normas, si no que actúan de acuerdo con lo que su misma naturaleza y necesidades propias les impulsa, sin remordimientos, ni lamentaciones, ni análisis, ni consecuencias. Simplemente actúan y ya, no hay juicios. Es decir, son totalmente libres.
En cambio, el ser humano, a lo largo de su evolución se ha visto en la necesidad de establecer códigos y reglas de conducta, es decir, escrúpulos, para controlar de alguna forma su instinto natural.
El homo sapiens, al principio de la civilización humana, no tenía códigos ni reglas de conducta más que lo que le dictara su instinto y su libre albedrio. Era totalmente libre. Digamos que, de no ser así, hubiera sido muy difícil que las especies pudieran sobrevivir. Una regla natural de supervivencia es la falta de escrúpulos. Eso es precisamente lo que garantiza el éxito de la supervivencia. A mayores escrúpulos, menor es la posibilidad de supervivencia.
Con el correr de los siglos el homínido desarrolló conductas, hábitos y creencias que fue transmitiendo de generación en generación, lo cual le permitió despegar de su condición animal a una condición humana más desarrollada alcanzando niveles de civilizaciones con características particulares.
Cada civilización humana creó sus propios conocimientos basados en su experiencia objetiva, sus creencias y sus hábitos, conformando así su propia escala de valores humanos y sus mapas mentales propios de ese contexto histórico.
UNA MIRADA AL CIELO
En un momento determinado del desarrollo de cada civilización humana, se fueron presentado conflictos entre sus miembros producto de esa naturaleza humana y de su libre albedrio. La solución que encontraron sus líderes fue la creación de lo que se conoce como “Códigos de Conducta”. Es decir, trabajar o moldear los valores humanos. Así, en Babilonia, en el Oriente antiguo hacia el 1750 A.C apareció el Código de Hammurabi, conocido como la ley del talión o del ojo por ojo, diente por diente. En Esparta hacia el 600 A.C. aparece el Código de Licurgo; En la India aparece el Código de Ashoka hacia el 268 A.C.; en Atenas aparece el Código de Solón en el 590 A.C y en el 1250 A.C, el profeta Moisés, por inspiración divina nos proporciona los diez mandamientos.
» Los valores humanos permiten al hombre acercarse a Dios «
F. Riera
Los líderes de cada una de estas civilizaciones vieron la necesidad de establecer límites a la conducta natural humana, es decir, trataron de introducir escrúpulos y valores como medio para permitir una convivencia pacífica entre los humanos. Los valores humanos permiten al hombre acercarse a su Dios, es decir, fue necesario elevar la conciencia sobre la existencia de un Dios.
Por ejemplo, los diez Mandamientos de la Ley de Dios, presentados por el profeta Moisés establecen prohibiciones sobre comportamientos propios de la naturaleza humana, permitidos hasta ese momento solo por el instinto natural y el libre albedrio:
- Amar a Dios por sobre todas las cosas
- Amaras a tu prójimo como a ti mismo
- No tomarás el nombre de Dios en vano
- Santificarás las fiestas
- No matarás
- No levantarás falsos testimonios ni mentir
- No robarás,
- No fornicarás
- Honrarás padre y madre
- No codiciarás
Como podrán observar, estas reglas establecen un patrón de comportamiento, establecen valores humanos, donde se describe claramente lo que está bien y lo que está mal. Así mismo se da a conocer cuál será el premio por obedecer estas reglas y el castigo si son desobedecidas.
En la antigüedad, cada tribu llegó a tener su propio y particular código y reglas de conducta, diferentes unas de otras, con base en la escala de valores y el mapa mental prevalente. Lo que estaría prohibido en una tribu no lo sería quizás en otra. Cada tribu tendría su propio Dios, sus propias creencias, experiencias, su propia escala de valores y su propio mapa mental acorde a su contexto en tiempo y espacio.
Los mapas mentales se han modificado a lo largo de la civilización humana. En la misma medida que el hombre ampliaba su horizonte de conocimientos objetivos, así también evolucionó su conciencia.
El paso de las sociedades antiguas de la edad de piedra a la edad de bronce y después a la edad hierro, o el paso de sociedades recolectoras a sociedades agrícolas, y del latifundio a las monarquías y de las monarquías a las democracias y las repúblicas bajo el imperio de la ley, de la barbarie a la civilización, hablan mucho de esa evolución de la conciencia, de los valores humanos y del conjunto de los mapas mentales.
Hoy en día ninguna sociedad aplica la crucifixión como medio de castigo. Tampoco existen los coliseos donde era un espectáculo ver a las fieras devorar a los humanos, así como tampoco se ven sacrificios humanos para calmar la ira de los Dioses, ni personas quemadas vivas en la hoguera, ni en una guillotina.
He hecho referencia al contexto del hombre primitivo para que el lector haga una comparación con su propio contexto de hoy y podrá evidenciar que el mapa mental ha evolucionado a través de las centurias y ha sido posible porque el ser humano aprende copiando y modificando conductas. Uno de los grandes descubrimientos es que la conducta del ser humano puede ser conducida y orientada a través de los valores.
Esos códigos de conducta han evolucionado y hoy en día, las civilizaciones modernas emplean lo que se conoce como “Constitución”, las cuales aparecen a partir de la revolución francesa y a partir del nacimiento del primer estado republicano del mundo con base en el imperio de la ley, en el año 1783, en Estados Unidos de América con la constitución americana.
La cultura de los pueblos, el desarrollo de las ciencias, las letras y el arte son un reflejo fiel de sus valores, principios y del mapa mental colectivo que posee.
Una sociedad sin valores es fácilmente controlada si se manipulan sus instintos, y también puede ser manipulada a través de los valores humanos.
Todo este cuento, ha sido con el propósito de demostrar que los “mapas mentales” están conformados por una parte “objetiva” que obtenemos por medio nuestros cinco sentidos y por una parte “subjetiva” que obtenemos por medio de los valores y que, además, estos mapas mentales, individuales y colectivos han evolucionado con el hombre desde su aparición hasta el día de hoy.
PNL Y LOS MAPAS MENTALES
En Programación Neurolingüística (PNL) se le llama “mapa mental” a la percepción individual y mental que tiene una persona del mundo.
Este mapa mental se conforma a través de los filtros personales por los cuales cada uno va asimilando el mundo y la realidad.
El mapa mental está determinado por la historia personal. De ahí que es imposible que dos personas tengan exactamente la misma percepción ante un mismo hecho.
Todas las experiencias y manera de observar que desarrolla una persona, así como las percepciones y sentimientos de sus propias vivencias a través de sus propios filtros de la realidad conforman el mapa mental de cada individuo.
Muchas veces nos desesperamos, juzgamos, criticamos a los demás ya que “no entienden”, “no se dan cuenta”, “no les importa”, “no se preocupan”, “no se conducen como deberían”, “exageran las cosas”, “no les llama la atención”, “se desviven por tonterías”, “no es posible que hagan eso”, etc. Si nos damos cuenta, todas estas frases están basadas en juicios que elaboramos acerca de la conducta de los demás, con base a “mí mapa”, a lo que yo pienso, a lo que yo creo, y no me doy cuenta de que el otro actúa con base en lo que él piensa y a lo que él cree, que es totalmente diferente, es decir, respecto a “su mapa”.
Ninguna persona, inclusive mis hermanos, hijos, o padres van a ver y sentir lo mismo que yo, pues sus filtros del mundo son diferentes ante un mismo hecho. Todas las mentes piensan según su propio mapa.
Por eso Programación Neurolingüística nos dice que el mapa mental, no es la realidad, sino el modo personal de captarla.
Programación Neurongüística nos dice que cada quien actúa según su mapa mental, por lo tanto, todas estas conductas son efecto de algo que las dispara. Son conductas aprendidas, creencias instaladas, modos y estilos de vida vivenciados diferente, y siempre hay una razón interna para proceder, pensar, y sentir ante la realidad que no va a ser igual que a nadie.
Un mapa no es la realidad, como un retrato no es la persona que representa en sí, es solo una imagen de ella.
En el artículo de la semana entrante, entraré de lleno a identificar esos “valores humanos”, la “escala de valores” y las “virtudes”, esa parte de los mapas mentales que tanto distingue a los seres humanos.
Naples, Fl. EEUU
20 de abril de 2019
