«El Candil Pedregalero cumple un año de vida». !Que buena noticia!
Cuando me invitaron a colaborar con ellos, no pude negarme, de alguna manera el Candil representa la genealogía de vida de nuestra familia, leer sus crónicas y trabajos literarios me conecta con mi padre y mi madre y su esencia Pedregalera, nunca dejaron de serlo.
En Caracas se colaban en nuestra conversaciones cotidianas términos y anécdotas de Pedregal. Recuerdo cuando conocí a Pedregal por primera vez, sus calles, sus casas y su incandescente paisaje ha quedado grabado en mi memoria para siempre.
!Oh dicha mía la que un día, pueda volver a visitar el pueblo de mis ancestros!
Felicito a su cuerpo editorial y a todos sus colaboradores, bella y buena gente.
Aún recuerdo a mi suegro decir: –
– !Falconiano! ni te lo pienses hija, esa es gente buena.
A toda esa gente buena, felicitaciones por este año de vida.
Milton Quero Arévalo.
Maracaibo, Estado Zulia- Venezuela
Domingo, 29 de marzo de 2020

Mirela Quero: Ahora que mi hermano Milton Quero Arévalo menciona el habla pedregalera y falconiana, recuerdo una anécdota que le sucedió recien mudados a Caracas. Mi mamá como la mayoría de las madres de numerosa familia, cultivaba el arte de la costura para vestir esa muchachera y al llegar a Caracas desempacó su Singer, ya eléctrica, y empezó a coser y remendar para sus 8 hijos. Un día, necesitaba hilo blanco y envió a su hijo menor, Milton, a una tienda de costura en el Unicentro El Marqués, que quedaba cerca. Milton, inocente pajarito falconiano, pidió a la dependienta: «Una cartulina de hilo blanco» y le dijeron que ellos no vendían eso, que fuera a la Librería-papelería, que quedaba cerca. Es que en Caracas a la cartulina de hilo para coser lo llaman carrete y al Lampazo, le dicen coleto.
Así es, mi Mamá también decía : un rollo de cartulina, cuando se refería al hilo de coser
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