OBRAS DE LA DEMOCRACIA – MARIO BUFFONE – EL CANDIL – AÑO III – N° 108 .
El año 1958 representó para Venezuela el comienzo de un período en el cual, hasta 1998, es el único en la historia donde por mucho tiempo han gobernado los civiles en ordenada sucesión presidencial.
El 23 de enero de 1958 fue derrocada la dictadura del general Marcos Evangelista Pérez Jiménez y sustituida por una Junta de Gobierno, presidida por el contralmirante Wolfgang Larrazábal Ugueto (de enero a noviembre), y luego por el abogado, académico y profesor universitario Edgar Sanabria (de noviembre 1958 a febrero de 1959).
Desde 1811 nuestro país fue gobernado por militares o por civiles tutelados por elementos castrenses. Naturalmente, esos regímenes tuvieron grandes diferencias entre sí; desde férreas dictaduras como las de los generales Antonio Guzmán Blanco, Cipriano Castro, Juan Vicente Gómez y Marcos Pérez Jiménez; gestiones semiliberales (o semidictatoriales, según se quiera ver), como la del general Eleazar López Contreras; y hasta liberales (no confundir con las democráticas), como la del general Isaías Medina Angarita. Nuestra nación llegó a 1958 arrastrando una gran deuda social y una enorme ansia de libertad.
Mucho se ha mitificado al penúltimo gobierno de corte militarista y dictatorial: el del general Pérez Jiménez. Se nos ha vendido siempre como un gran visionario y nacionalista debido a las obras de infraestructura que se llevaron a cabo en su quinquenio (Dic. 1952 – Ene. 1958).
Esto deja de lado que las notorias obras de construcción de impacto realmente social fueron planificadas y comenzadas antes de 1952, verbigracia, la Ciudad Universitaria de Caracas, proyectada y empezada por el gobierno del presidente, general Medina Angarita (1943) y otras previstas por la llamada Revolución de Octubre (1945-1948). En este último renglón tenemos la autopista Caracas – La Guaira y la autopista Regional del Centro, que formaban parte del Plan Preliminar de Vialidad (1947), proyectado por la Junta Revolucionaria de Gobierno, presidida por Rómulo Betancourt.
En otras palabras, Pérez Jiménez cobró una popularidad que debía ser compartida con quienes planificaron o iniciaron esas mismas obras que el concluyó.
Toda la represión que caracterizó al gobierno perezjimenista han querido disfrazarla, vendiéndonoslo como un período de progreso, pero se olvida que la mayoría de esas obras fueron gestionadas en Caracas principalmente y en menor medida en las capitales de estado, mientras el resto del país permanecía en el peor de los olvidos. Veamos la argumentación de esto. Para comenzar, los videos de obras del perezjimenismo, usados con el fin de demostrar las bondades de la dictadura y que pueden verse en la red, sólo muestran lo realizado en Caracas en un evidente desprecio por el interior del país.
Agreguemos a esto que en 1958 todavía el 40% de los venezolanos mayores de 15 años aún no sabían leer ni escribir y el 33% de los niños en edad de estudiar primaria estaban fuera del sistema escolar en 1957.
A este flagelo el gobierno provisional de 1958, en un solo año, respondió con el incremento de 204.090 estudiantes en la matrícula escolar. La junta provisional decretó 2 nuevas universidades (Carabobo y Oriente) y el número de estudiantes universitarios subió de 10.270 a 16.126.
La capacidad de los hospitales públicos aumentó en 1.003 camas. Se crearon 2 nuevos parques nacionales (Guatopo y El Ávila). Se culminaron los embalses de Guatamare y Coco ‘e Mono, iniciados por la dictadura de Pérez Jiménez y se comenzó el de Pueblo Viejo o Burro Negro.
El gobierno provisional fundó en 1958 la C.A. de Administración y Fomento Eléctrico (CADAFE) y la capacidad instalada de electricidad aumentó en 48 megavatios. El suministro de agua potable creció en 8 millones de metros cúbicos.
En 1958 se construyeron 421,7 nuevos kilómetros de carreteras y 879 viviendas hechas por el sector público. Para combatir el delito se creó el Cuerpo Técnico de Policía Judicial (PTJ) y para acometer la planificación económica se decretó la Oficina Central de Coordinación y Planificación de la Presidencia de la República (CORDIPLAN).
La situación financiera que dejaba la dictadura era crítica pues en 1957 había 4.574 millones de bolívares de deuda pública (19% del PIB), que comprometieron a los primeros años de gobierno democráticos, los cuales debieron pagar gran parte de las obras que hacen famoso a Pérez Jiménez. Esa pesada deuda fue disminuida a alrededor de 3.000 millones de bolívares a principios de 1959.
El más grande aporte institucional fue el inicio de un período de concordia entre los diversos factores políticos, económicos y sociales del país, tomando como base acuerdos como el Pacto de Avenimiento Obrero-Patronal, la Declaración de Principios de los Profesionales Universitarios y Profesores, el Pacto de Unidad Estudiantil y el más famoso y duradero en cuanto a sus efectos: el Pacto de Puntofijo, que permitieron un verdadero período de democracia.
Finalmente, en las elecciones presidenciales del 7 de diciembre de 1958 compitieron Rómulo Betancourt, candidato de AD, el propio Wolfgang Larrazábal (URD y PCV) y Rafael Caldera (COPEI), con la victoria del primero.
Así nació la democracia venezolana que hoy en día lucha contra un nuevo lunar militarista.
Caracas – Distrito Capital – Venezuela

Y como siempre «vendiedole» al país, los hechos como no fueron, y así hemos viajado a través del tiempo…..de una mentira tras otra…. Gracias
Muy buen artículo del historiador Mario Buffone. Gracias. Como bien dice el colega, muchas de las obras inauguradas durante el gobierno del presidente, general Marcos Pérez Jiménez, fueron decretadas, proyectadas o iniciadas en gobiernos anteriores, como el del general Isaías Medina Angarita y el de Rómulo Betancourt en la Junta Revolucionaria, quien por cierto, decretó la construcción del Círculo Militar.