EL ARTE DE COMBINAR EL SI CON EL NO – RICARDO BULMEZ – EL CANDIL – AÑO III – N° 118.
Prólogo: Albani Cordero.
“Tu tarea no es buscar el amor, sino buscar y encontrar dentro de ti las barreras que has construido en contra de él”.
El Poeta Rumi.
Cuando somos niños estamos conectados con ese amor… con Dios. En el devenir de la vida, construimos esas barreras… Te invito a revisar si tienes alguna que te aleje del amor, es decir de Dios. Él es tu aliado, te ama, te acompaña y te bendice… siempre.
Mateo 5, 38-42.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Han oído que se dijo: Ojo por ojo, diente por diente. Pero yo les digo que no hagan resistencia al hombre malo. Si alguno te golpea en la mejilla derecha, preséntale también la izquierda; al que te quiera demandar en juicio para quitarte la túnica, cédele también el manto. Si alguno te obliga a caminar mil pasos en su servicio, camina con él dos mil. Al que te pide, dale; y al que quiere que le prestes, no le vuelvas la espalda”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Reflexión por el Padre Ricardo Bulmez.
El evangelio de hoy habla de la venganza… Jesús cita un texto de la ley antigua: “¡Ojo por ojo, diente por diente!”. Él afirma exactamente lo contrario: “Pero yo les digo: no se venguen de quien les hace el mal”. Pablo dice: “Antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra; procuren ganarse el aprecio de todos los hombres”, (Rom. 12,17.21) y que se ganen el tuyo.
Con esto Jesús no enseña la pasividad, sino la valentía. Todo violento y el que se aferra a las armas es un cobarde. Por eso admiro a quien se defiende con sus palabras para rebatir, con sus piernas para huir y con su cuerpo para combatir… como los boxeadores. El Hijo del Carpintero nos enseña cómo lidiar con el enemigo, usó sus palabras para refutar y sus piernas para correr y esconderse ante el peligro de la muerte. Lucas dice que querían despeñarlo desde la cumbre de un monte, pero él se les escapó. Lucas 4, 29-30.
No oigas lo que la gente dice, escucha lo que quiere expresar. Y lo que la gente no dice coincide exactamente con lo que tú no estás haciendo. Esto es lo que la gente te quiere decir. Y eso es lo que debes escuchar. Repito, no escuches lo que la gente dice, sí lo que quiere decir.
Gandhi es el hombre más valiente y grande de quien he tenido noticias en estos tiempos. Vestía como un boxeador y usaba palabras de Jesús a quien admiraba mucho. Siempre comentaba que, si seguimos la norma de “Ojo por ojo y diente por diente”, pronto estaríamos ciegos y desdentados. El arma más poderosa que existe es la no violencia activa. Si no sabemos superar los maltratos, la espiral de violencia lo invadirá todo.
– ¿Qué quiere decir “Ojo por ojo y diente por diente?”
– Desde un punto de vista “filosófico y antropológico”, “Ojo por ojo y diente por diente”, quiere decir: “Tú me muerdes un ojo y yo te muerdo un diente” Y te pongo el ojo en donde tenías el diente… y al revés.
– No estoy de acuerdo con tu respuesta, ni me parece nada gracioso.
– Entonces, Boquiabierta, ¿Pa’que preguntas? Sigue con tu respuesta.
En el evangelio de hoy aprendí… Se dijo que amaran al prójimo, pero Jesús va más allá, si queremos vivir el “Anuncio de la felicidad”: “Yo les digo: Amen a sus enemigos y ruegan por los que los persiguen y así serán hijos del Padre Celestial” (Mt. 5, 43).
– Entonces, según esto, tú me amas y rezas por mí… Pues, yo para ti soy uno de tus enemigos.
– No, no te amo ni rezo por ti. Pues, tú no eres mi enemigo.
– ¿No soy tu enemigo?… Entonces, ¿Quién soy yo?
– Tú eres un Boquiabierta… que es mi amigo.
– ¡¡?” ”+^%&*!!
– ¡Ey!… Sin groserías.
Pensamiento del día… Jesús no enseña la pasividad ante la ofensa, no. Por el contrario, cuando el soldado le dio una bofetada, él reaccionó con energía: “Si he hablado mal, muéstrame en qué, pero si he hablado bien, ¿por qué me pegas?” (Jn. 18, 23). Esto sigue siendo “la otra mejilla ”¡No dejarse maltratar! San Pablo piensa que, retribuyendo el mal con el bien, “haciendo esto, amontonarás brasas sobre su cabeza” (Rom. 12, 20).
Tarea para la casa… No perdonar es un pecado. Si recibimos el perdón de Dios, debemos perdonar a otros que nos hacen daño. Eso no quiere decir que debemos olvidar la ofensa.
El perdón es convertir las heridas en cicatrices… se recuerdan, pero ya no duelen. Hay dos mejillas, la del odio y la del amor. Presenta siempre la mejilla del amor. Pero un amor activo, que enseñe al otro a no abofetear a nadie. Amor es enseñar a ser justo y compasivo, no a aguantar ni a resignarse.
Esto es “la otra mejilla”. Una cicatriz es un mal recuerdo que ya no me duele. ¿Tú tienes más heridas que cicatrices?… Revísate.
Los Teques – Estado Miranda – Venezuela.
