Por Nervis Nava
“El carácter se desarrolla en la corriente de la vida”
J.W. Von Goethe
Cuando te enfrentas con alguna fase negativa en tu vida, como consecuencia de ciertas actitudes en tu conducta, o lo que muchos consideran que es su personalidad, o su carácter, te has preguntado ¿Por qué soy así? ¿Por qué actúo y reacciono siempre del mismo modo?
Igualmente te respondes, no importa el esfuerzo que haga, siempre termino siendo la misma persona; y del mismo modo que te cuestionas, piensas… ¿Habrá alguna forma de salir de esto? ¿Podré cambiar estas cualidades perturbadoras, o pertenecen a las cosas que no pueden ser cambiadas?
En psicología, uno de los tópicos más fuertes es el estudio de la Personalidad, sin embargo, a la hora de buscar maneras de clasificar y describir el estilo de comportamiento y pensamiento de los seres humanos, no solo se ha hablado sobre la personalidad, sino que hay otro concepto que a lo largo de la historia, también se ha utilizado para intentar captar las particularidades de cada persona , es lo que se denomina temperamento, e intenta dar cuenta de esas inclinaciones y tendencias de cada uno que son más fijas, invariables y difíciles de cambiar; puesto que ha sido identificado como algo biológico o genético.
Se dice que la personalidad es el patrón de sentimientos y pensamientos que conforman el comportamiento, y que este persiste en el transcurso del tiempo y de las situaciones; sin embargo, la personalidad es algo mucho más complejo de lo que se indica y en ella van implícitos los rasgos positivos y los negativos. Al referirnos a la personalidad, se están contemplando primero aquellos aspectos que distinguen una persona de otra, seguidamente que es algo que persiste a través del tiempo y de las circunstancias y que es algo único para cada individuo, lo que lo caracteriza como ente independiente y diferente.
El talento es un don, pero el carácter es una elección
John C. Maxwell
De acuerdo a Sigmund Freud –el más influyente estudioso de la personalidad- el fundamento de la conducta humana se debe buscar en los instintos inconscientes llamados “impulsos”, ya que son ellos los que intervienen en la supervivencia del individuo, entre ellos el hambre, la autopreservación y el sexo. Para estudiar estos aspectos y los diferentes conceptos de la “personalidad” y del porque nos hace únicos, se debe profundizar en los estudios de autores como Freud, Adler, Jung, entre otros, quienes realizaron exhaustivos análisis de la “psiquis” del ser humano.
Seguidamente vamos a enfocarnos en lo que se define como el “carácter” y cuanto influye en eso de “mi modo de ser”, por cuanto al referirnos al carácter se está hablando al modo en que un individuo reacciona habitualmente a estímulos o situaciones determinadas; y el “carácter” suele ser considerado como una característica predominante dentro de la forma de ser de una persona; de tal manera que por ejemplo, si una persona tiene tendencias a ser generosa y desprendida, se le califica de altruista, o si por el contrario alguien suele conservar enfados y molestias, se dirá que es rencoroso, en ambos casos solo se trata de una generalización.
Comúnmente se mencionan dos tipos de carácter, los fuertes y los débiles; o los de buen o mal carácter; todo ello por lo general tiene más relación con la irritabilidad, la paciencia, la templanza o con la sumisión y pasividad del individuo; aunque psicológicamente el carácter está clasificado en ocho tipos diferentes: nervioso, sentimental, colérico, apasionado, sanguíneo, flemático, amorfo y apático.
Así tenemos que la suma del carácter y el temperamento determinan la personalidad de los seres humanos; ante lo cual debemos aclarar que mientras el carácter es una tendencia ante coyunturas determinantes, el temperamento es una disposición del individuo ante el mundo, o sea, es su forma usual de relacionarse con la humanidad.
“La última de las libertades humanas es escoger la actitud de uno en cualquier clase de circunstancia”
Victor Frankl
Ahora bien, de alguna manera “el hombre siempre ha sabido que él es algo más allá de lo que se encuentra entre su sombrero y sus zapatos”….y para continuar en la línea subliminal de mis artículos, considerando las preguntas realizadas al principio, tales pensamientos pueden acudir a nosotros para de alguna forma empañar nuestra comprensión sobre nuestro verdadero SER y es en esos momentos de crisis, cuando debemos preguntarnos ¿Somos verdaderamente del modo que creemos ser? Después de todo ¿Cómo somos en realidad? ¿Podemos cambiar nuestra actitud? Genéticamente hay cosas que no podemos cambiar, pero si entramos a nuestra verdadera esencia, hay parámetros que si se pueden transformar, para compartir nuestra vida de forma más sana y feliz.
Por qué empequeñecernos al pensar que somos seres humanos, andando a tientas, al capricho del “carácter”, ¿del “temperamento” y la “personalidad” para recorrer el camino de la vida? Tenemos una mente y un cuerpo, que son realmente nuestra Verdad; nuestra mente, nuestra conciencia del Espíritu y que con exactitud lo dijo Jesús ¿No está escrito en la Ley? Yo dije, Dioses sois…..Entonces invoquemos ese Espíritu para superar los malos momentos, tomando conciencia que somos seres espirituales que estamos en un proceso continuo de cambio y evolución, asumiendo las características del bambú- flexibilidad y adaptación-, practiquemos, y cuando observemos que estamos ante situaciones difíciles, recordemos que la actitud es la postura con que elegimos enfrentar las circunstancias de la vida; y que son nuestras actitudes las que debemos ir acoplando a nuestras necesidades y circunstancias de cada momento, sin dejarnos arrastrar por la corriente.
El carácter es hacer lo correcto cuando nadie mira
J.C. Watts
A manera de reflexión, se puede hacer uno diariamente el siguiente cuestionario:
- ¿Con qué actitud comienzo cada día?
- ¿Cuál es mi postura ante los problemas y adversidades que enfrento cada mañana?
- ¿Cómo veo las situaciones y acontecimientos que ocurren en mi vida… oportunidades o fracasos?
- ¿Cómo reacciona la gente a mi alrededor ante mi actitud?
Cuando tenemos una actitud positiva la gente responde favorablemente. Cuando tenemos una actitud negativa la gente tiende a huir y dejarnos solos.
Lo siguiente bien podría ser una oración diaria. “…Con una actitud positiva y un corazón dispuesto, experimento el bien de Dios. Tengo el poder de decidir —a cada momento— cómo tratar a las personas y las situaciones en mi vida, qué actitud y cuáles acciones debo fomentar para seguir adelante. En mí vive la habilidad para ser dichoso y sentirme satisfecho. Al estar consciente de ello, elijo ser feliz hoy y vivir al máximo. Elijo tener una actitud libre de temor, voy más allá de las apariencias viviendo con gratitud. Elijo ser optimista acerca del futuro y permanecer receptivo al bien de Dios en mayor medida. Mi actitud me ayuda a crear una realidad mejor para los demás y para mí..”.
Naguanagua-Estado Carabobo-Venezuela
Sábado, 13 de junio 2020

Me gusta tu enfoque de este tema tan complejo. Ciertamente, personalidad , temperamento, carácter y actitud definen nuestra conducta ante la vida y /0 las circunstancias que se nos presentan a lo largo de nuestra existencia. Debemos acoplarnos y moldear muchas aristas de nuestra personalidad y temperamento por el bien común y personal , como? analizando nuestras reacciones ante los hechos y situaciones .