Cuando los hermanos venezolanos resolvieron abandonar su hogar, la patria y sus proyectos de vida no fue fácil, cuantas interrogantes pasaron por sus mentes, el acorralamiento de la inseguridad fue una brisa fría que envolvió sus cuerpos, pero como guerreros valientes tomaron aliento, hicieron maletas con sueños y ganas de buscar otros horizontes, se marcharon con los rostros activos a buscar el sustento para sus seres queridos y su satisfacción por sentirse en otros territorios útiles, seleccionaron aquellos países fronterizos o que pudieran llegar atravesando estos espacios, como es el caso de Colombia, Perú y Ecuador.
La causa de su partida fue la angustia de sentirse agobiados por la situación crítica en la que se encuentran sumergidos los órdenes políticos, económicos y social de Venezuela, la cual impide la libre elección, las condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo, debido a la crisis institucional de Venezuela.
Lamentablemente para los venezolanos errantes se encontrarían otro enemigo con mayor fuerza de ataque un virus, conocido como Corona Virus o COVID – 19 que freno su andar, causando la imperiosa necesidad de buscar los caminos para regresar a la patria y llegar a casa, posiblemente sanos, portadores o enfermos de tan trágico padecimiento; presentándose una disyuntiva sujetas a la conveniencia o no del regreso de los venezolanos y estas serían: Su entrada causaría daños a los habitantes de Venezuela , por lo tanto no regresen o regresen, juntos enfrentaremos las dificultades, no es fácil responder por los sentimientos encontrados la preservación para unos y la seguridad para otros.
Esta disyuntiva de la conveniencia o no del regreso de los venezolanos emigrantes producen un clima tenso, donde es difícil desde el punto de vista de la sensibilidad humana argumentar, cuál de ellas es más razonable se puede inducir su situación revisando para ello documentos de protección internacional, entre los cuales se encuentran la Declaración Universal de Derechos Humanos aprobada por la III Asamblea General de las Naciones Unidas, reunida en Paris en el año 1948, tal instrumento señala en su artículo 13 que toda persona tiene el derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país.
Así como también el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, documento que entro en vigor en el año 1976, en el artículo 12 ratifica el primer enunciado realizado pero a la vez completamente que nadie podrá ser arbitrariamente privado del derecho a entrar en su propio país, más sin embargo el mismo texto precisa que los derechos antes mencionados no podrán ser objeto de restricciones, salvo cuando éstas se hallen prevista en la ley sean necesarias para proteger la seguridad nacional, el orden público, la salud o la moral pública.
Considerando la argumentación para tal fin el texto de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela aprobada el 30 de Diciembre de 1999, establece expresamente como norma suprema en el artículo 50 que los venezolanos y venezolanas pueden ingresar al país sin necesidad de autorización alguna, consagrando la libertad de tránsito, lo escrito sustenta que los nacionales no tienen restricciones para volver.
Ahora bien los que regresan en medio de una pandemia, por la aparición del Corana Virus o COVID-19 están protegidos constitucionalmente como la totalidad de los venezolanos, en especial por lo establecido en el artículo 83 donde se considera que la salud es un derecho social fundamental y el Estado, lo garantizará como parte del derecho a la vida, así todas las personas tienen derecho a la protección de la salud, además el deber de participar activamente en su protección y defensa, cumplir con las medidas sanitarias y de saneamiento que establezca la ley de conformidad con los tratados y convenios internacionales suscritos y ratificados por la república. Conjuntamente el artículo 84 de la misma constitución se interpreta que el Estado garantiza el derecho a la salud, por ende el sistema público de salud dará prioridad a la promoción de la salud y a la prevención de las enfermedades, garantizando tratamiento oportuno y rehabilitación de calidad.
La causa directa del regreso de los venezolanos procedente de Colombia, Perú y Ecuador fueron las medidas tomadas por estos gobiernos para controlar la pandemia, ocasionando que los emigrantes perdieran sus trabajos y quedaran en una situación extremadamente critica, el gobierno de Venezuela no podría bajo ningún motivo oponerse, ya que existe la protección internacional y el deber del gobierno de Venezuela es proveer los mecanismo conducentes con el objetivo de resguardar la salud integral frente a la pandemia de los que regresaron y de la población en general, de acuerdo a los tratados y convenios internacionales y la ley suprema que es la Constitución.
Aquellos que continuaron sus vidas en el territorio nacional tienen la necesidad de sentirse resguardado de un posible contagio como secuela del regreso de los connacionales, entendiendo que todos los venezolanos en uso de su nacionalidad tienen el legítimo derecho de regresar, igualmente los que regresan tienen el deber de respetar las medidas preventivas para el retorno a fin del control de extensión de la pandemia, el gobierno esta obligado de cumplir con la protección de ambas partes respetando lo establecido en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, dejando un lado las disputas políticas y rencillas entre los seguidores del mismo gobierno y los grupos opuesto a éste, para tomar un protagonismo mezquino, en un momento que exige la unidad para cuidar la vida frente a la pandemia que azota a la humanidad.
Concluyente es la reflexión, los que se fueron tuvieron sus motivos para partir y ahora tienen la necesidad de regresar, momento importante para evocar una estrofa del poema del escritor venezolano Juan Antonio Pérez Bonalde (1875), titulado Vuelta a la Patria, letra que dice “Dichosos, que no siente los dolores ni la punzante pena de los que lejos de la patria lloran; infelices que ignoran la insondable alegría de los que triste del hogar se fueron y luego, ansiosos, al hogar volvieron”
Dedicado a un caballero que por mi vida paso, para dejar su huella . A mi Padre Isidro Rafael Quijada Cubillán (+)
Cabimas-Estado Zulia-Venezuela
Domingo, 12 de abril de 2020

Toda medida que sea en oro de la protección de la población Venezolana, es buena y debemos apoyarla y defenderla, teniendo claro donde comienza lo de la pandemia y dónde comienza el gobierno hacer política con esta pandemia. Estoy totalmente de acuerdo con la extensión de la cuarentena pero la escsceu de combustible, gas y agua deben ser resueltos por el estado y el gobierno.
Excelente