SIN SECRETOS – NERVIS NAVA – El Candil Pedregalero – Año II – N° 99 .-
“La personalidad comienza, donde las comparaciones terminan”
K. Lagerfield
Genéticamente hablando el ser humano va reflejando características físicas y biológicas que se van haciendo visibles y notorias a través de su crecimiento, desarrollo y evolución, explicándose dentro del estudio de la genética que todo ello está implícito para comprender y explicar biológicamente cómo es nuestra realidad y descubrir cómo es que en nuestra esencia como “SER”, somos tan únicos como nuestras huellas dactilares.
Con frecuencia se considera normal establecer todo ese tipo de comparaciones, sobre todo entre las parejas respecto a los hijos; y a medida que se van desarrollando va en aumento ese lenguaje; y en muchas ocasiones en el sentido de que existen padres y madres que quieren ver realizados los sueños y planes no efectuados, a través de ellos; y en líneas generales eso solo va a llevar a conflictos emocionales, muchos de ellos llevando incluso a una baja autoestima, que le impide a los adolescentes desarrollarse y formarse en toda su plenitud; sin embargo estamos también en un momento de la historia donde los avances tecnológicos impiden que determinadas actitudes y lenguajes puedan impedir la mejor formación emocional y mental del ser humano.
Sin embargo, puede observarse como desde el nacimiento todo el entorno, comienza a emitir juicios sobre el “parecido” y a medida que va creciendo, esa búsqueda se extiende de lo físico a lo emocional, y todas las áreas de comportamiento del desarrollo, y es allí donde comienza también el tema de las “comparaciones”; sin embargo debemos comenzar a tomar conciencia que eso de los parecidos es simplemente biología, nada tiene que ver con nuestra realidad como “Seres”, puesto que somos entidades “únicas” que venimos a este plano a desarrollar un plan de vida dentro del cual está incluido un “despertar” que es el proceso de transformación interior en que comenzamos a tomar consciencia de nosotros mismos, y quienes somos en realidad.
«No desperdicies tu energía para comparar tu vida con los demás». - Lailah Gifty Akita.
¿Has escuchado en algún momento la expresión “las comparaciones son odiosas”..?! No me gusta que me estén comparando con nadie! Más lo cierto es que existe gran cantidad de personas que no solo tienen que estoicamente soportar las comparaciones que se les hagan, sino existen otras que tienden a estar comparándose ellas mismas con los demás; todo ello como una forma de evaluar sus capacidades y habilidades; creyendo que así cambiaran su punto de vista para avanzar hacia una vida plena, pero se debe tener plena conciencia que solo debemos compararnos con nosotros mismos, y así mejorarnos, para tener un aprendizaje continuo sabiendo que siempre hoy debe ser mejor que ayer.
Un aspecto a lo que se puede hacer referencia en cuanto a las comparaciones, es el hecho de establecer que las personas evaluamos nuestras propias opiniones para verificar especialmente en situaciones de incertidumbre, en las que se puede medir y comparar de forma objetiva con el resto de otras personas, teniendo como creencia que existe un impulso dentro de los individuos que los motiva a obtener autoevaluaciones más rigurosas; pero todo ello solo tiene tres objetivos como son, evaluar nuestras capacidades, si nos evaluamos con personas mejores, por el deseo de mejorar; o bien cuando se trata de evaluar nuestras opiniones, y la comparación se establece con personas que tienen criterios diferentes al nuestro para tener un sentimiento de autoafirmación en caso de coincidir; o ante situaciones que generan ansiedad, se tiene la tendencia de hacer la comparación con personas que están en nuestras mismas condiciones, y ello nos hará sentir, mejor comprendidos y permite que esas personas se identifican con nosotros.
El tema de las comparaciones está estrechamente unido con la autoestima de las personas, puesto que tener una buena autoestima implica cambios profundos en la persona, y no requiere de compararse con nadie; para llevar una vida plena, para ello solo tenemos que darnos cuenta que “somos seres únicos e irrepetibles”, y ello comienza cuando dejamos de mirar hacia los lados para observar nuestro interior; y descubrir esa unicidad de la que somos portadores, para establecer en un “despertar de conciencia”, que eso no es un concepto que se puede entender, sino un viaje experimental hacia la esencia de nuestro SER, que nos permite descubrir cuán únicos somos, y como al llegar a ese despertar, dejamos de sobrevivir para comenzar a vivir, lejos de comparaciones, y otros tantos falsos concepto adquiridos en el crecimiento.
Despertar significa que has vuelto a casa a ti mismo, que la conciencia volvió a su naturaleza original».
María Erving
Al despertar, se deja de ser esclavo de la mente para convertirse uno en dueño absoluto de tu vida, ir más allá de todas las etiquetas, volver a tu esencia y descubrir quién eres realmente, para ir por un camino de evolución personal y espiritual, un proceso de confiar en la vida, para entregarte a esa verdad que significa ser un “ser único”, vivir en un eterno presente saliendo de la ilusión material para entregarte a la experiencia de la vida, sin filtros, y fluir eternamente con la vida.
Podemos referirnos también al hecho que todos tenemos una herencia genética inocultable, tanto así, que a través de una prueba de ADN se conoce exactamente nuestra relación paterna o materna con otra persona. De la misma manera, cuando hemos nacido en el seno de una familia y nuestros padres han permanecido a nuestro lado, no solo expresamos el parecido físico por la herencia genética, sino parecidos en modos de caminar, hablar, gestos y ademanes y otros tantos detalles que con frecuencia nos dicen cuanto podemos parecernos, pero como se dice en párrafos anteriores, es una semejanza que es solo de origen biológico; de esa misma manera si profundizamos en nuestra esencia espiritual y permitimos que esa “esencia” evidencie su trabajo, terminaremos actuando como lo que realmente somos: “SERES ÚNICOS, de origen divino, esto al permitir que nuestro ADN espiritual haga el cambio estructural en nosotros y nuestro comportamiento, para guiarnos en la senda de la transformación y la toma de conciencia en el camino de la evolución, y en este transitar no se trata de separar nuestra condición física de la espiritual, sino de aceptar que en principio y esencia somos “únicos e irrepetibles”, por lo tanto no es necesario entrar en comparaciones para llevar una vida plena.
«Los grandes hombres son aquellos que ven que la espiritualidad es más fuerte que cualquier fuerza material, a los pensamientos que gobiernan el mundo»
Ralph Waldo Emerson
Existe una famosa frase pronunciada por Carl Sagan y que viene a no ser una expresión poética, sino que tiene base científica, ya que todo lo que existe está hecho de desechos de estrellas antiguas y que murieron en el pasado y remoto universo. Pero el hecho de estar literalmente conformados por “polvo de estrellas” es una de las ideas científicamente poéticas que se haya cultivado; ya en un antiguo proverbio serbio dice: “Sé humilde pues estás hecho de tierra, Sé Noble pues estás hecho de estrellas”; y en investigaciones y conclusiones científicas, se establece que las estrellas están hechas de la materia prima que creó la vida en nuestro planeta; todo ello nos hace pensar que dentro de toda la conexión existente que hay en el Cosmos, nos hacemos parte de UN TODO y nos volvemos hijos de ÉL. Caemos en la introspección y en el entendimiento de nuestro rol en todo esto, considerando que SOMOS UNO, pero con una evolución espiritual de forma individual; lo que si debemos tener la certeza que somos seres únicos y especiales con una gran importancia y valor en esta gran inmensidad.
Naguanagua – Estado Carabobo – Venezuela
