Por Manuel Barreto Hernaiz

“En política, querido mío, y usted lo sabe tan bien como yo, no hay hombres, sino ideas; no sentimientos, sino intereses; en política no se mata a un hombre, sino se allana un obstáculo”
Alejandro Dumas
Los tiempos de convulsión son de cuestionamiento y conflicto, de choque de ideas, de comunicación de alternativas de salida para las encrucijadas que se viven, en definitiva, de difusión de opiniones..
Si bien la situación de deterioro total, de oscurantismo e inmovilidad destroza los nervios, acarrea soberanas arrecheras y hasta lógicas frustraciones, estos son tiempos de combinar la emoción con la razón.
Todos podemos entender que en algún momento habrá de darse el diálogo. Se nos repite, otra vez, que si para lograr la paz en Viet-Nam fue necesario el diálogo en París; que si Bolívar y Santa Ana; o bien en el Salvador, pasando por Nicaragua, Irlanda del Norte, Sudáfrica, hasta llegar a Colombia con Nobel y todo. En fin, como aporte histórico referencial, pues va…
Por supuesto que acá nadie dice ni piensa que la
salida será fácil, pues creemos que a TODOS nos cayó la gota fría que esta
vaina es una DICTADURA Y UN PERVERSO SISTEMA TOTALITARIO catapultado por el
Castro-comunismo, Hezbollá, el narco-tráfico, la guerrilla colombiana, los
rusos, los chinos… en fin la ruindad universal resguardando un apetecible y
estratégico espacio del cual se consideran dueños; que somos una sociedad
desarmada ante una revolución en involución y pronta desaparición, armada y mal
intencionada, amoral y forajida.
Pareciera que el régimen logró oxigenarse, pues ahora y casi de manera
celestial, invita al diálogo; distrae a TODA la oposición y a la vez coacciona
y reprime.
Ahora bien y desde el otro lado, la mayoría de los venezolanos sentimos impotencia, indignación, rabia, por Dios, soberana arrechera por cómo nos viene carajeando la canalla hecha gobierno, y este sentimiento afectivo es necesario para orientar la conducta en contra de lo que se presenta como inaceptable e injusto.
Estamos de acuerdo que vivimos momentos de desconcierto, de indignación, de incertidumbre; sin embargo, son momentos en los cuales las emociones y la razón deben marchar unidas, y sobre todo, que en toda acción que se emprenda, la razón gobierne a la emoción, pues es bien sabido que cuando la emoción se impone a la razón, rara vez los resultados son halagadores.
Así las cosas – lo repetimos – es tiempo del tizón en el corazón y el bloque de hielo en la cabeza, y como alguien, ya no sabemos en cual reunión nos decía: el dialogo, puede ser pero con calle.
Luego, que no se calle la calle; y que nuestro dirigentes sean muy cuidadosos con las tácticas y estrategias requeridas para darle un sentido de dirección muy bien pensado, transformando lo hasta ahora inadecuado en adecuado, evitando la tentación maniquea de dividir a los factores democráticos, en virtud que los paradigmas de la actuación política están siendo exigidos de cambios cada día más audaces y con mayor asertividad.
De lo que se trata es de empezar por cambiar nuestra actitud de una vez por todas y dejar de lado la presunción de imposibilidad ante las realidades que tenemos ante nosotros. De lo que se trata es de no caer en provocaciones, tomando tal vez en cuenta aquel pensamiento de Nietzsche que alertaba que todo aquel que luche contra monstruos, ha de procurar que al hacerlo no se convierta en otro monstruo.
Pretender cambiar precipitadamente las circunstancias sin disponer del poder necesario para lograrlo es una forma de estulticia. Sin embargo, resulta imprescindible identificar contra quien es la lucha, con la debida sindéresis y sin dejarnos llevar por sentimientos innobles. La política, es una lucha continua entre el ser y el deber ser.
Cada vez se nos hará más difícil resistir a la mentira y la coacción. No son los políticos los únicos responsables de cuánto nos pasa en tan complejo ámbito. Para responder al la consigna nacional “¿QUÉ QUEREMOS?…LIBERTAD” es indispensable que cada uno de nosotros asuma comprometidamente ese papel estelar que los avatares de nuestra historia nos colocaron por delante.
En fin, tal vez tenemos por delante una agenda es interminable pero – sin duda y de cumplirse cabalmente- libertaria. Lo que requerimos es concentrarnos en el futuro, promover debates sobre los temas prioritarios, sumar esfuerzos y establecer prioridades. Y sobre todo, consolidar esos Comités de Ayuda y Libertad, cultivando mayorías, con la semilla de la concordia, sin demagogia, resentimientos, intolerancia ni sectarismos.
Valencia, estado Carabobo, Venezuela
01 de junio de 2019

Excelente……muy diáfana la exposición, no le falta ni un acento…..Gracias