Por Dr. Nohe Gonzalo Gilson Reaño
“Predica la palabra, sé urgente tanto a tiempo como a destiempo, convence,reprende y exhorta, no falles al ser paciente y al enseñar la doctrina”.
San Pablo Apóstol
El excelentísimo e ilustrísimo Doctor Don Mariano Martí es un Obispo de la ciudad de Caracas representante de la iglesia católica de origen español, que visitó gran parte de las ciudades y los caseríos de Venezuela, inventariando todas los bienes muebles e inmuebles de los templos y recopiló datos geográficos, étnicos y sociales entre los años 1771 hasta 1784.
Este dignísimo prelado visitó la población de Pedregal el día 8 de agosto de 1773. Sale con su comitiva de Pecaya a las 4: 30 de la mañana y entra a Pedregal a las 11 de la mañana, es decir 7 horas de camino a “nueve leguas” todos se transportaron a “fuerza de animal”.
El libro personal del Obispo relativo a su visita pastoral explica geográficamente, para esa fecha, como estaba el camino para llegar al pueblo de Pedregal: “El camino bueno. Las tierras parecen malas por lo secarronas y llenas de cardones hasta un quarto de leguas antes de llegar acá, que parecen no son tan secas estas tierras, pues ya hay algunos árboles”. El Obispo se entera que Pedregal es un pueblo tranquilo, sin “vicio o escándalos por corregir”. La gente de este pueblo sacian la sed del rio de Mitare, “del pozo que en él se hazen beven estos del pueblo de Pedregal”.
El secretario y notario del Obispo Martí, señor José Joaquin de Soto, explica los linderos de Pedregal:
…que es un pueblo de indios y españoles y agregado de la parroquia de Mitare se titula San Nicolás de Tolentino del Pedregal; confronta con el oriente la parroquia de Pecaya y hasta sus lindes divisorios dista tres leguas; por el poniente confronta con la parroquia de Cesárida, y hasta sus lindes divisorios dista siete leguas; por el Norte confronta con el mar y hasta sus lindes divisorios dista trece leguas; por el mediodia confronta con la parroquia de Hueque y hasta sus lindes divisorios dista seis leguas.
Para la época existían 54 familias de indios: 100 hombres, 101 mujeres y 58 párvulos. Y también existían 61 familias de españoles fuera del pueblo que tenían 63 casas con 163 párvulos.
Recibe al mencionado Obispo y su cortejo en el pueblo, el cura doctrinero de Mitare y Pedregal el Bachiller Don Pedro Antonio Coronel Viterre de 59 años de edad, oriundo de la ciudad de Caracas. Quien se formó en gramática y moral en la Universidad de Caracas, ordenándose de sacerdote en el año de 1739, “su genio es agencioso y vive bien con este pueblo”. El Obispo Martí le reclama que los indios de ajagua, “… no están bien adoctrinados… que cuyde de la enseñanza de la Doctrina Christiana”. Y agrega lo siguiente: “Está corto en ceremonias de Missa y le he prevenido que las aprenda”. Continua narrando la personalidad del Cura doctrinero: “Este Cura antes estava indiciado de bever aguardiente, pero ahora está ya enmendado”. Por otra parte, ya finalizando su bitácora, exhorta al Rey que debe pagarle 90 pesos al mencionado Cura por el cuidado del pueblo.
También en su diario describe y recomienda que el curato de Pedregal se desligue del curato de Mitare: “…estableciéndose acá un Cura distinto y separado del de Mitare, pues ahora ni queda bien servido este pueblo de Pedregal ni el de Mitare con un solo Cura, porque éste vive unos tres o quatro meses acá en el Pedregal…”. Y más adelante su Señoría explica que según el Cura ya había celebrado la misa en “las casa privadas de estos campos para el fin de administrar el Viatico a los enfermos”, este permiso lo concedió en la segunda década del siglo XVIII a sus predecesores por orden del Obispo de Venezuela José Félix Valverde.
Por otra parte, su Excelencia comenta el estado de deterioro del techo del templo y de la sacristía: “Esta iglesia no está buena en su fábrica. Hay algunas varas podridas y la Sacristía esta apuntalada”. Más sin embargo, el notario es más específico en cuanto a la medida y construcción de la iglesia y la sacristía: “es de tapia cubierta de teja, de veinte quatro varas y media de largo y siete y quarta de ancho. La sachirstia es del mismo material que la iglesia en la qual hay tres altares con el mayor”.
Comenta su eminencia, que el referido cura se ofrece hacer una iglesia nueva; y el mencionado Obispo le da la licencia eclesiástica para hacerlo, dona una cantidad generosa de dinero para su construcción, y culmina: “y exhorto a todos los feligreses a que cooperen”. Otro detalle referido a la iglesia de Pedregal es que para el momento no estaba expuesto su “Divina Majestad”, es decir, el Santísimo Sacramento, quizás por el estado de abandono del templo. Así mismo recomienda el Obispo Martí que el rey debe pagar 25 pesos a “esta iglesia de Pedregal para pan, vino y cera”.
El mencionado Obispo y su séquito salen de Pedregal el día 10 de agosto de 1773 “a las quatro menos quatro de la madrugada”, descansaron en la quebrada de Arenas hasta llegar a “la sabana de Mitare distante siete leguas”.
“Exhorto a los presbíteros que están entre ustedes… apacienten
«El Rebaño de Dios, que les ha sido confiado; velen por él, no forzada, sino espontáneamente, como lo quiere Dios…”
San Pedro Apósto
Referencia Consultada:
Fuguet, Ángel (2005) Pedregal: Su génesis, sus catequistas y su templo centenario. Impresiones Maye. Coro.
Martí, Mariano (1988) Documentos relativo a su visita pastoral de la Diócesis de Caracas1771-1784.Tomo II. 2da edición. Biblioteca de la academia Nacional de la Historia Caracas.
Martí, Mariano (1989) Documentos relativo a su visita pastoral de la Diócesis de Caracas1771-1784. Tomo IV. Compendio. 2da edición. Biblioteca de la academia Nacional de la Historia Caracas. _
Coro-Estado Falcón-Venezuela
23 de noviembre de 2019
