Por Manuel Barreto Hernaiz

“Nunca renuncies a algo de lo que no puedas estar sin pensar ni un día”
Winston Churchill
Como nación hemos sido sometidos a criminales privaciones y permanentes vejaciones; cada día se nos restringe progresivamente la libertad de acción, la capacidad de aspiración y la voluntad de poder.
Mediante estrategias totalitarias hábil y perversamente diseñadas para controlarnos por el terror, pretende el régimen arrebatarnos la esperanza, pisotearnos la dignidad, que toleremos lo intolerable y que, por cansancio y resignación, nos rindamos ante una ineludible e inmodificable realidad.
Ante tanta vileza, el sentimiento general que predomina en la gran mayoría de los venezolanos es el de la impotencia y la indignación; y la única alternativa que nos va quedando sería la de tomar la defensa de nuestros conculcados derechos; ante la impotencia debemos armarnos, además de indignación o sublime arrechera, de pitos y banderas, con nuestro pañuelo impregnado de bicarbonato y con una férrea moral del deber: que cada cual haga de su oficio, de su estudio, de su trabajo, de su labor, de su calle, esa arma cívica para la contienda que se dará en esos momentos decisivos en los cuales debemos convertirnos en los verdaderos protagonistas del imprescindible cambio que el país anhela y merece.
«…pues en fin de cuentas, somos responsables de nuestro pasado, pero lo somos aún más de nuestro propio futuro»
Manuel Barreto H.
Podemos seguir quejándonos de lo injustas que son las reglas del juego o jugar mejor que ellos, ganarles en su propio juego y cambiar las cosas de verdad, pues en fin de cuentas, somos responsables de nuestro pasado, pero lo somos aún más de nuestro propio futuro.
La esperanza y la unidad son las únicas alternativas posibles para seguir escapando del pesimismo que confunde, desgasta y paraliza. La pérdida de la actitud crítica, de la capacidad de protesta, resulta lo más nefasto para nuestra sociedad en tan apremiantes momentos.
Por eso, de la capacidad de resistencia, de la rebeldía inteligente, de la imaginación crítica y de la confianza en nuestro presidente Juan G. Guaidó, en nuestra Asamblea Nacional y el FAVL dependerá el éxito que como Nación podemos alcanzar.
PD: Nos permitimos recordar que perseverar es mantenerse constante para lograr lo que se ha comenzado, es persistir cuando las circunstancias indican u obligan a renunciar, mantenerse firme en una posición cuando los factores de la adversidad señalan la retirada, adherirse firmemente a lo que se anhela. Es esa actitud que nos anima cuando la meta parece inalcanzable, cuando pensamos que será imposible que tengamos el empeño y las fuerzas suficientes para reiniciar la lucha. Aprovechemos entonces la magistral escritura de Mario Benedetti, para concluir esta apresurada nota.
No te rindas, aún estás a tiempo de alcanzar y comenzar de nuevo, aceptar tus sombras, enterrar tus miedos, liberar el lastre, retomar el vuelo… No te rindas que la vida es eso, continuar el viaje, perseguir tus sueños, destrabar el tiempo, correr los escombros, y destapar el cielo. No te rindas, por favor no cedas, aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se esconda, y se calle el viento, aún hay fuego en tu alma… Aún hay vida en tus sueños.
Valencia, estado Carabobo, Venezuela
04 de mayo de 2019
