Yo decido, ¿lo hago o no lo hago?

SIN SECRETOS – NERVIS NAVA – El Candil Pedregalero – Año II – N° 91 .-

“Me gusta la gente sentipensante, que no separa la razón del corazón, siente y piensa a la vez, sin divorciar la cabeza del cuerpo, ni la emoción de la razón”

Eduardo Galeano

Buscando el origen para referirnos al “Libre Albedrío” podemos en principio ir al Libro del Génesis en la Biblia, donde la narrativa nos lleva al hecho de la creación del hombre y la instrucción sobre “no comer del fruto del árbol en medio del Huerto” con la advertencia de morir si lo hacían – no refiriéndose a la muerte física como tal, sino a una separación entre la mente y el origen divino-;  es por todos conocida esa historia y es la que se supone que dio origen a la codicia por parte del hombre porque lo llevaría  a encontrar una sabiduría que le permitiría ser como Dios, y por lo cual fueron expulsados del “Edén” y condenados a llevar una vida de dolor y sufrimiento, pero con la capacidad de tener un “libre albedrío” sobre sus vidas. Innumerables narraciones al respecto se encuentran en los diferentes libros sagrados de todas las religiones, quienes siempre las han sabido utilizar para mantener y engrosar las filas de sus adeptos, pero con el correr y evolución de la humanidad, el hombre en su incesante búsqueda de una verdad al respecto, ha transitado por múltiples estudios y evolucionando época tras época y generación tras generación.

Se define “Libre albedrío” como la capacidad de optar entre diferentes alternativas que se nos presentan para decidir por  cual optamos, ya que se supone que ninguna   ley de la naturaleza puede desviar en principio nuestra voluntad, ya que estamos capacitados para tomar decisiones.

En este sentido nos encontramos con el hecho de que “libre albedrío” no se refiere solo a decisiones referentes a la cotidianidad, sino su significado trasciende a las decisiones que involucran el darle definición y sentido a la vida, logros y crecimiento como seres humanos  desarrollando un crecimiento espiritual que es lo que realmente definirá y marcará  nuestra evolución.

“Las mayores dificultades del hombre comienzan cuando puede hacer lo que quiere”

Thomas Henry Huxley

La existencia del “libre albedrío” ha sido un tema central a lo largo de la historia de la filosofía y de la ciencia, y se diferencia de la libertad, en el sentido de que conlleva la potencialidad de obrar o no obrar. El hombre en su camino de evolución encontró que las acciones son el único medio por el cual se puede influir en el mundo y las personas; que es este aspecto de la acción lo que hace que el hecho de ejercer la voluntad sea importante; aún cuando esa fenomenología se caracteriza por ser “esquiva”, pero se tiene un sentido vívido de querer controlar el mundo a través de nuestras acciones. Sin embargo, investigaciones realizadas demuestran que diferentes estudios solo circunscriben el hecho  a acciones sin ninguna consecuencia sustancial , y que más allá de las acciones que se realizan en laboratorios no inciden en la “esencia” real del ser humano, siendo solo documentos para la neurociencia; ya que al considerar el libre albedrío desde una perspectiva histórica este se encuentra relacionado con la moral de los actos, la dignidad, responsabilidad social y los límites de la libertad humana. La expresión “libre albedrío” se puede decir que constituye una capacidad de orden superior en el sentido de que  presupone y requiere otras capacidades que derivan de algunas condiciones donde se nos plantea un cierto tipo de control especial sobre la existencia espiritual,  dominando  el escenario de la vida.

Es así como al indagar en las diferentes teorías al respecto, nos encontramos con el “Determinismo” que nace como un movimiento filosófico con implicaciones científicas en el siglo XVIII, y en el  cual todo fenómeno, circunstanciaI o condiciones en la vida del hombre, no son actos producto de una voluntad libre; sino necesariamente ya está preestablecido.  Esta filosofía sostiene que todo acontecimiento físico, incluso el pensamiento y toda acción humana, están causalmente determinados por una irrompible cadena de  causa-consecuencia y, por lo tanto el estado actual determina en algún sentido el próximo acontecimiento; y en ese momento ya el ser humano estaba preparado para dar respuestas concretas a esas inquietudes.

“El destino, a vista de pájaro, actúa, lo tenía planificado desde el  momento que naciste, y ahora lo coloca en tu camino, para que Tú, con tu libre albedrío, y siguiendo a tu intuición y a las señales del  universo, sepas que por ahí es por donde hay que correr”

David Topi

El “libre albedrío” es la potestad que el ser humano tiene de obrar según  considere y elija, significando ello que las personas tienen naturalmente libertad para tomar sus propias decisiones sin estar sujetas a presiones, necesidades o limitaciones o a una predeterminación divina. Teniendo entonces el hecho de decidir hacer tanto el bien como el mal, convirtiendo ese libre albedrío en responsable de sus acciones, tanto aciertos como errores, y las consecuencias que todo ello le deriva en el devenir de su evolución; de allí que el libre albedrío se extiende a otros ámbitos de la vida del ser humano, como la religión o la filosofía de vida bajo la cual decide vivir.

Es así como si se cree, que una vez que  el “todo poderoso” creó el universo con sus leyes, en ese mismo momento la mecánica del universo se comporta según una leyes, que lo hace predecible, y que al ser predecible, es determinístico, y que cada alma que cobra vida material en el plano terrenal viene con una misión y al venir con una misión, entonces viene con un destino predeterminado que deberá cumplir en el lapso de su vida,  teniendo para ello a la Divina Providencia que le otorga un rango de libertad para realizar dicha misión…..¿…….?; tiene verdadera importancia el mensaje de algunas filosofías en cuanto a que el “ALMA” trae un programa trazado para cumplir, siendo ello lo que cada cual debe buscar en su YO interno para dar cumplimiento y que siempre habrán circunstancias que ya están escritas, pero otras debemos ejecutarlas a través de nuestro “libre albedrío”.

En este sentido se debe considerar que el ser humano a través de su camino evolutivo, y aplicando esa libertad que trae para obrar, él distingue que lo que se considera como  “libre albedrío” es el buen uso de esa libertad que le ha sido concedida;  igualmente ya en estos albores donde nos encontramos  como seres evolucionados en conciencia, sabemos que aún cuando existan hechos predeterminados, existe un detalle que hará la diferencia al momento de tomar una decisión, y ello va a depender de la óptica con la que se toma, y  la manera más certera de hacerlo,  y aquellas decisiones que sean trascendentales para nuestro crecimiento espiritual, deben ser tomadas guiadas por nuestro “Ser Interior”  y en eso básicamente reside el “libre albedrío”.

Nos encontramos muchas veces en una confrontación entre lo que la mente quiere imponer y lo que el corazón quiere sentir; entonces nos colocamos en una encrucijada, donde lo cierto es que se haría cualquier cosa por sentirnos libres y felices, y es por ello que la mente actúa para evitar que según una “lógica” no impida seguir los impulsos del corazón, por eso la importancia de comprender que tanto la mente como el corazón tienen cosas que decirnos, pero que al final siempre será el corazón quien tenga la razón, y eso alguien lo escribió…”La mente nunca se equivoca, pero el corazón siempre tiene la razón”; por cuanto, cuando existe un conflicto entre mente y corazón, es primordial dejarnos conducir por el Amor, y este lo sentimos con el corazón;  sin embargo, si no tienes otra opción que inclinar algo más la balanza hacia un lado, considera que en la lógica no siempre está el acierto, y que actuar sin estar en consonancia con lo que sientes también te hará fallar.

Este es un tema por demás apasionante y con muchos detalles que esclarecer, en una próxima entrega nos extenderemos en otras pautas para esclarecer, porque las opiniones son diversas y cada cual se hace su criterio, de manera tal que haremos otro próximo artículo al respecto; mientras, ¿puede ir pensando si tenemos o no “libre albedrío”? ¿Realmente decidimos nosotros, o ya tenemos una obra de vida escrita para cumplir?

Naguanagua – Estado Carabobo – Venezuela

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One comment

  1. Realmente es un tema apasionante que nos lleva a reflexionar mucho.
    Hay que tomar en cuenta eso que llamo “ pálpito “ . Uno siente esa sensación extraña y sabe que es no por ahí el camino ; aunque a veces nos empeñemos en hacer lo contrario . Creo hay un balance entre lo predeterminado y el libre albedrío para completar nuestra misión en el mundo terrenal .
    Gracias.

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